Es bien conocida la frase: “cada persona es única y diferente”. Pero cuando esas diferencias son utilizadas por otros en tu contra, uno desea ser igual. Desea, entonces, ser idéntico a los demás, perdiendo así toda su identidad. No existe una diferencia concreta que te haga vulnerable a sufrir este tipo de acoso escolar escolar. Sin embargo, existen algunas características que aumentan el riesgo. Entre ellas, poseer algún problema de salud (física y /o psicológica), determinadas características de personalidad o pertenecer a una minoría racial. No obstante, cualquier cosa por insignificante que parezca puede ser utilizada. Si el grupo te considera diferente “estás perdido”. Ya hemos visto en otros artículos cómo se genera violencia hacia otro grupo o personas por no pertenecer al nuestro. Es muy interesante el experimento de Jane Elliot donde se discriminaba por el color de ojos.

Se cree que el acoso escolar es la “enfermedad del siglo XXI”. Lo cierto es ha existido siempre. Ahora posee más herramientas para poder llevarlo a cabo como es el caso de las redes sociales (ciberbullying, sexting). Cuando no existían este tipo de medios, una persona salía del colegio o de su trabajo y se libraba de los insultos. También, de amenazas, coerción, etc., pero con las redes sociales esto no sucede así. El acoso escolar continúa, incluso se incrementa, pudiendo hacer que la persona lleve a quitarse la vida.

¿Qué podemos hacer para frenar el acoso escolar?

Es tarea de todos que esto pare, no es una cuestión solo de los padres como establecen muchos. Tampoco es una cuestión únicamente de la escuela, es labor de toda la sociedad. A pesar de ello, es cierto que el papel que tiene la escuela en todo esto es esencial cuando hablamos de acoso escolar (bullying). Los niños/as no pueden elegir a sus padres, pero la escuela puede y debe velar por la igualdad de todos. Es el único lugar en el cual no debería hacerse distinción ni por nivel socioeconómico, ni educativo, ni sexo o raza.

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Hay que trabajar contra el acoso escolar….

Para ello se hace necesario trabajar el fomento de la igualdad desde temprana edad. Además, hacerlo de manera explícita y no dejarlo en manos de la voluntad de algunos profesores/as. Si bien la igualdad no significa que se adopte una identidad que no es la propia, sino que se basa en la aceptación de todos. Por tanto, es un concepto que va más allá de sus diferencias. En el fondo podría decirse que una educación inclusiva real reduciría mucho los casos de acoso escolar.

Existen algunas sugerencias para fomentar la igualdad en el aula desde educación infantil. Por ejemplo, establecer grupos heterogéneos de trabajo de tipo cooperativo, informar de las diferentes culturas y religiones que existen y dar a todas una importancia. Además, incrementar la búsqueda de competencias de cada persona y no solo lo que no puede hacer. Esto ocurre en el caso de personas con discapacidad evitando así que se evalúen como un obstáculo para el aprendizaje o como se suele decir coloquialmente “ es que retrasan al grupo”. El cuento “El Cazo de Lorenzo de Isabelle Carrier ilustra bien esta idea de que todos tenemos competencias.

No te quedes parado contra el acoso escolar

Que sea labor de todos no quiere decir que tengas que meterte en medio de una pelea. Pero si puedes ponerte en contacto con quien pueda ser de ayuda (padres, profesor) y que pueda hacer que esa situación no se repita en el futuro. También puedes hacer que una persona que siempre está sola deje de estarlo. No te quedes parado, hay infinidad de cosas, por pequeñas que parezcan, que contribuyen a parar el acoso escolar. Hace algunos meses se lanzó el teléfono contra el acoso escolar, sin embargo, lo consideramos insuficiente. Descubre el por qué.

 Cerrar los ojos ante este tipo de situaciones es una manera de “cerrar la vida” de otra persona.