El uso constante de internet y redes sociales sugiere una adicción a la tecnología. Cuando nos ponemos a trabajar normalmente abrimos el ordenador. Pero también usamos el móvil y sus decenas de aplicaciones. Un rato en el Facebook, revisar el correo pendiente, contestar, Instagram, Twitter y Whatsapp. 

¿Estamos ante una adicción a la tecnología?

Hay muchas personas que ante esta avalancha de nuevas tecnologías y redes sociales, no pueden hacer frente a esta adicción a la tecnología. Acaban sumidos en la ansiedad que despierta el no tener un control sobre sus propias vidas y trabajo.

Según un titular escrito en la revista 20 Minutos, publicado en Febrero de este mismo año:

“La adicción a la tecnología resta importancia al ocio, charlar o salir con amigos”

Asimismo recalcan que:
“la adicción esconde o tapa algún tipo de carencia”

Es muy fácil dejarse llevar por el Mundo de Internet, que nos ofrece información sencilla y accesible en cualquier momento del día. Además es una genial herramienta de trabajo, ahora bien, si se usa con cabeza.

Las personas más propensas a padecer adicción a la tecnología y a las redes sociales son los adolescentes y los jóvenes. Esto se debe a que, aún no han sabido gestionarlas de forma adecuada y deciden afrontar situaciones cotidianas de manera virtual, en dónde su fachada quede intacta.

Las personas con baja autoestima, fobia social, depresión o ansiedad… utilizan también las redes sociales para un fin: las compulsiones ansiosas.

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Pruebas a favor de esta teoría de adicción a la tecnología …

Según una observación propia de casos, que he realizado durante muchos años en mi experiencia como estudiante de psicología y usuaria de redes sociales, creo conveniente analizar varios ejemplos que se han venido dando y que he ido recopilando en un dossier.

Adicción a la tecnología
“La adicción a la tecnología resta importancia al ocio, charlar o salir con amigos”

La observación se basa en que las personas con problemas de ansiedad, fobia social o depresión, tienen más tendencia a usar de manera catártica las redes sociales. De forma que cuando tienen problemas para afrontar determinada situación publican en su muro de Facebook. En lugar de hablar con la persona que les ha generado cierto enfado o controversia publican frases lapidarias. Lo hacen con el fin de perjudicar a su adversario, como si de un torneo de tenis se tratase. Eso es una compulsión, un acto impulsivo, que no saben controlar. La dificultad del control se debe a la gran ansiedad que produce un hecho (por ejemplo una discusión).

Ejemplo de adicción a la tecnología

Imagina que estudias en un instituto y que has tenido problemas en un trabajo en grupo. Lo más conveniente en estos casos es hablar cara a cara con los afectados y poner una solución en común. Tenemos que la persona “víctima” de este contratiempo, tiene baja autoestima y pocas capacidades para resolver conflictos. Sin más, los compañeros le echan del grupo y deciden hacer el trabajo por separado. Esta persona enfadada vuelca toda su rabia en Facebook, con una entrada contundente. Esto es la trampa de la ansiedad, que además, ocasiona que aumente dicho trastorno. Genera comentarios y más malos rollos si cabe. La persona tiene un aumento de su ansiedad y miedo a enfrentarse con las personas con las que ha tenido el conflicto. Aumentan las sensaciones de malestar y culpa. Se va forjando por tanto un autoconcepto pobre y se es propenso a la depresión.

¿ Por tanto qué es una compulsión lo que mantiene la adicción a la tecnología?

Wordreference: Impulso irresistible u obsesivo a la repetición de una acción determinada.

Esto no es todo, también hay compulsiones hacia el uso de internet, en las personas con problemas de hipocondría. Estas buscan en la nube remedios para aliviar sus males “imaginarios”. Así pues, aunque parece que después de buscar la información están más tranquilos, automáticamente se generan más pensamientos ansiosos.

Lo que se conoce como autodiagnóstico de google, cada vez está más extendido en la sociedad. El aumento del estrés y los malos hábitos alimenticios pueden generar el crecimiento de trastornos del estado de ánimo y en consecuencia un mal uso de las redes.

Por tanto, si vemos que alguno de estos síntomas nos aqueja constantemente no dejemos de ir al especialista. Una buena terapia nos ayudará a manejar mejor la adicción a la tecnología. De esta manera nos protegernos a nosotros mismos y a nuestra salud mental.