El término alexitimia proviene de las palabras griegas a (sin), lexis (palabra) y thimos (afecto). Esto significaría sin palabras para el afecto.

¿Os imagináis qué puede suponer para una persona vivir sin tener palabras para el afecto? En este artículo explicamos qué es exactamente la Alexitimia y cuáles pueden ser las alteraciones que produzca en la vida diaria.

¿Qué es la Alexitimia?

La Alexitimia podría definirse como la incapacidad para identificar emociones, tanto propias como ajenas. Este fenómeno impide que las personas afectadas hagan referencia a sus sentimientos o a los de los demás. Existen dos formas típicas de Alexitimia:

  • Primaria o biológica. Sería aquella originada por un fallo o deficiencia a nivel biológico y/ o estructural y en la que podrían intervenir factores hereditarios.
  • Secundaria. Aquella influida por factores psicológicos tales como alguna vivencia traumática o condicionamientos socioculturales. Este segundo tipo de Alexitimia puede ser reversible si se interviene adecuadamente, o puede cronificarse si no es tratado.
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Características de la Alexitimia

Las características más significativas de este constructo son las que exponemos a continuación:

  • Dificultad para identificar emociones y sentimientos (propios y ajenos).
  • Limitaciones a la hora de diferenciar unas emociones de otras (propias y ajenas).
  • Problemas para distinguir los sentimientos de las sensaciones corporales que suelen acompañarles. Por ejemplo, la persona tendría dificultades a la hora de distinguir la ansiedad ante un examen de la sudoración en las manos de la que podría ir acompañada.
  • Reducida capacidad de fantasía y pensamiento simbólico.
  • Tendencia al pensamiento concreto
  • Utilización de la acción como estrategia de afrontamiento en situaciones de conflicto.
  • Inclinación al aislamiento, sin sentimiento de soledad
Las personas con alexitimia tienen dificultades para identificar sus emociones y las de los demás, así como para distinguir unas de otras.

Tratamiento para la Alexitimia

Las personas con Alexitimia generalmente acuden a tratamiento presionados por las personas que les rodean, pues ellos no suelen ser conscientes de sus síntomas ni se sienten afectados por ellos.

El tratamiento de la alexitimia debe contemplar el empleo de técnicas que ayuden a identificar sus emociones. Al mismo tiempo se le dota de estrategias que le permitan graduar sus emociones en función de la magnitud de los acontecimientos estresantes, revisando su estilo de afrontamiento actual. De esta manera incrementaremos el vocabulario emocional del paciente. Esto le permitirá diferenciar diferentes gradientes de la emoción según las circunstancias.

Objetivo del tratamiento

El objetivo principal del tratamiento será ayudar a la persona a reconocer y dar nombre a sus emociones. Para ello se utilizaría la siguiente secuencia de pasos a seguir desde que aparece una emoción hasta el momento en que consigue regularse:

  • Detectar la emoción (propia o ajena). Por ejemplo: “estoy triste”.
  • Asimilar la emoción (propia o ajena). Implicaría razonar la posible causa que explica esa emoción. Por ejemplo: “estoy triste porque he discutido con mi amigo”
  • Comprender la emoción (propia o ajena). Entender las diferentes señales emocionales. Por ejemplo el temblor en los labios que nos indicaría que estamos tristes y es probable que nos echemos a llorar.
  • Autorregular las emociones. La regulación emocional requiere un mayor entrenamiento. Por un lado mediante psicoeducación, explicando a la persona las diferentes estrategias adaptativas que tiene para regularse. Por otro lado, mediante técnicas de modificación de conducta más específicas para que aprenda a ponerlas en marcha cuando sea necesario. Un ejemplo de estas técnicas sería el modelado. Con él, el terapeuta enseñaría cómo aplicar la estrategia, y la persona iría imitándole hasta conseguir realizarla de forma autónoma.
Autora: Sara Espejo
La regulación emocional es una de las claves de intervención en alexitimia

Vivir sin palabras para el afecto

Convivir con una persona que no es capaz de reconocer ni de expresar sus emociones ni entender las de los que le rodean no es tarea sencilla. Y digo convivir porque, como se ha mencionado anteriormente, las personas con Alexitimia no la perciben como un problema. Para ellas, es su forma habitual de funcionamiento. En consecuencia, es importante conocer en qué consiste la Alexitimia y cómo podemos ayudar a las personas que la padecen a aprender formas de relación que sean más constructivas y adaptativas.

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