En una entrada anterior veíamos el desarrollo del apego durante la infancia y los tipos de apego que existen. En esta ocasión veremos el efecto de ese desarrollo en el apego adulto y las relaciones de pareja.

Modelo Representacional

Bowlby defiende que el modelo interno o representacional está formado por la representación mental de uno mismo junto con las relaciones con los otros. Esta representación le servirá para interpretar a los demás, lo que espera de ellos e incluye componentes afectivos y cognitivos.

El modelo representacional se forma a partir del tipo de apego que se desarrolla durante la infancia. Además influye en el apego adulto y en las relaciones de las personas con los demás.

“Los niños una relación cercana y continua con una figura de apego para poder desarrollarse emocionalmente” Bolwby (1983)

Las capacidades emocionales en una relación de pareja no son innatas sino que se adquieren a través de la relación y el vínculo que establezcamos con la figura de apego.

Estilos de Apego Adulto

Ainsworth estableció 3 categorías de apego que están influidos por la interacción entre la figura de apego y el bebé. El estilo de apego influye directamente en el apego adulto.

Apego Seguro: las figuras de apego muestran preocupación por el bebé y detectan de manera precisa sus necesidades.

apego adulto y las relaciones de pareja
El apego en el desarrollo influirá sobre el apego adulto y las relaciones de pareja

El apego adulto de estos niños es seguro siendo capaces de identificar qué les daña para alejarse y qué les beneficia para acercarse. Al contar con esa seguridad de por sí, no la buscan en otras personas para sentirse queridas.

Apego Evitativo: las figuras de apego muestran rechazo y abandono ante las peticiones del bebé. El niño aprende a evitar expresar sus emociones por el miedo a ser rechazados.

El apego adulto se basa en inhibir expresar emociones, aún más si son negativas. Por lo tanto, también evitarán buscar apoyo en los demás cuando experimenten emociones negativas.

Apego Ambivalente: las figuras de apego varían entre mostrarse sensibles ante las demandas del bebé y no responder. Estos cambios no dependen del bebé sino de la figura de apego, que es impredecible. El niño desarrolla una hipersensibilidad y manifiesta conductas de apego constantes.

El apego adulto se basará en sentimientos de rabia al percibir abandono por conductas de separación normal.

Apego Desorganizado (Main y  Solomon, 1986): las figuras de apego son insensibles y violentas. Los niños experimentan situaciones traumáticas e impredecibles.

El apego adulto se verá mermado provocando expectativas negativas hacia las relaciones con los demás.

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Apego adulto y satisfacción con la pareja.

Hasta ahora nos hemos centrado en el apego infantil, la relación con la figura de apego y la influencia de ambos en el apego adulto.

Las relaciones de pareja difieren del apego infantil. Mientras que un bebé necesita de su figura de apego para sobrevivir, un adulto, aunque experimente angustia ante la separación puede sobrellevarla.

apego adulto y las relaciones de pareja
Existe una relación entre el apego adulto y las relaciones de pareja

Apego adulto seguro: sus relaciones se basan en emociones positivas. Confían plenamente en el otro y tienen buenas capacidades para resolver conflictos. Además son capaces de manejar con mayor adaptabilidad sus emociones negativas (Koback y Sceery, 1988).

Apego adulto evitativo: evitan la intimidad. Muestran falta de confianza en la estabilidad y dudan de la existencia del amor.

Apego adulto ambivalente: se preocupan exageradamente por el abandono. Tienen un deseo fuerte de unión y reciprocidad. Sufren desconfianza y celos.  (Brennan y Shaver, 1995; Feeney y Noller, 1990; Pistole, 1989; Hendrick, Hendrick y Adler, 1988; Hazan y Shaver, 1987).

Bibliografía

Ortiz Barón, M. J., Gómez Zapiain, J., y Apodaca, P. (2002). Apego y satisfacción afectivo sexual en la pareja. Psicothema, 14(2), 469-475.