Ya hablamos en el blog sobre el aprendizaje asociativo, ahora mostramos otra visión sobre la manera de adquirir conocimiento, el aprendizaje constructivo. El aprendizaje constructivo se trata de un proceso en el que lo que aprendemos es el producto de la nueva información interpretada a través de lo que ya sabemos. No se trata de reproducir información. Se trata de asimilarla o integrarla en nuestros conocimientos anteriores. Sólo así comprenderemos y adquiriremos nuevos significados o conceptos.

La función esencial del aprendizaje y la memoria es reducir lo nuevo a lo ya conocido. De hacer predecibles y controlables los sucesos futuros mediante la activación de representaciones previamente adquiridas. Todo ello, con el menor coste cognitivo posible. Esto se logra mediante este proceso de “detección de patrones”. Reconocer un objeto asimilándolo a las representaciones disponibles implica un proceso de categorización. Ese objeto, situación o acción “dispara” una representación que asimila sus propiedades esenciales y hace posible una respuesta adaptativa. Esto se denomina construcción estática de la realidad.

La categorización es un proceso que no sólo nosotros realizamos automáticamente. Sino que es compartido por todos los organismos que comparten la capacidad representacional. La cual implica representar objetos tridimensionales y no sólo detectar variaciones en el ambiente. Las categorías permiten atribuir propiedades a los objetos a partir de su asignación a una determinada “clase”.

Los procesos en los que se basa el aprendizaje constructivo

Cuando una nueva información es procesada de forma explícita u organizada a través de ciertas estructuras de conocimiento previo. El grado de reconstrucción previo al que se ven sometidas dependerá de cómo perciba el aprendiz la relación entre esa nueva información y sus conocimientos previos. La construcción de nuevos conocimientos requiere explicitar o tomar conciencia de las diferencias entre esa nueva información y las estructuras que intentan asimilarla o comprenderla. Estos procesos de construcción tienen su origen en la toma de conciencia de los fracasos o desequilibrios entre las representaciones y la realidad de la que pretenden dar cuenta; de los desajustes entre el mapa y el territorio. El aprendizaje constructivo se basa principalmente en aprender de los errores, reconstruyendo así el propio conocimiento para asimilar la nueva información. Este sistema de aprendizaje explícito tiene una intencionalidad o dirección propia.

Piaget es un autor que basó su teoría del aprendizaje y desarrollo infantil en el aprendizaje constructivo. Además, separaba el desarrollo en diferentes estadios o fases.

Los niveles del aprendizaje constructivo
Los niveles del aprendizaje constructivo
Dentro de este proceso podemos encontrarnos distintos niveles en los que se sustenta el aprendizaje asociativo:
  1. Hay situaciones en las que el aprendiz no detecta ningún conflicto que justifique explicitar o modificar sus conocimientos previos. En esta situación, el aprendiz no percibe sus posibles fracasos, no produce aprendizaje constructivo.
  2. Puede suceder que el aprendiz se vea forzado a reflexionar sobre sus propias representaciones implícitas debido a la detección de ciertas anomalías con sus propios esquemas de pensamiento, puede añadir esa información a su estructura cognitiva. Se pueden buscar explicaciones sencillas que busquen preservar, con el menor cambio posible, nuestras estructuras conceptuales.
  3. Cuando estas anomalías se vuelven frecuentes, se va haciendo más difícil atribuirlas a factores externos a nuestros conocimientos previos o teorías. Se hace, entonces, necesario un ajuste de esos conocimientos previos. Que se logra por procesos de generalización (extensión del ámbito de un conocimiento previo) o de discriminación (reducción de ese ámbito de aplicación). En general, tiende a ser más fácil discriminar.
  4. La conexión entre situaciones inicialmente diferentes mediante la construcción de una nueva estructura conceptual es una vía para la reestructuración de esos conocimientos anteriores, siendo el cambio más radical que se produce como consecuencia del aprendizaje constructivo.

Se trata de un proceso de equilibración. Es decir, a medida que accedemos a niveles de construcción más complejos, el equilibrio entre conocimientos previos y nueva información cada vez es mayor. Los expertos en un dominio tienen unas estructuras conceptuales más ajustadas a ese dominio. Ese mayor equilibrio se debe a que, sin duda, han pasado por procesos de reestructuración que multiplican los efectos del aprendizaje asociativo como consecuencia de una mayor explicitación de su propio conocimiento.

Niveles de explicitación en la construcción del conocimiento mediante aprendizaje constructivo

Poniendo un símil, podríamos ver cada una de nuestras representaciones o teorías implícitas como un gran iceberg. De este iceberg sólo hay una pequeña parte que asoma, la cual es explícita. Pero la inmensa mayoría de esas teorías sigue sumergida por debajo del nivel consciente. Autores como Dienes y Perner afirman que conocer implica adoptar una actitud proposicional con respecto a una representación. Es decir, establecer una relación epistémica. Ya que una actitud proposicional tiene diversos componentes, alcanzarla requiere de irlos explicitando de acuerdo con un orden jerárquico establecido. Dichos elementos son:

  • Contenido u objeto de la representación: la parte del mundo a la que se refiere.
  • Actitud: la relación epistémica que mantenemos con ese contenido, su relación con otros contenidos representacionales o su contexto representacional. ¿Quieres saber más sobre las actitudes?
  • Sujeto agente: quién posee la representación.

Fuentes para el artículo sobre el aprendizaje constructivo: Aprendices y maestros: La psicología cognitiva del aprendizaje (Alianza Ensayo) – José Ignacio Pozo