Aspectos psicológicos de las situaciones traumáticas

Anteriormente, hemos hablado de que una situación de emergencia podía definirse como un evento repentino, inesperado e incontrolable, de naturaleza catastrófica, que implica la pérdida o amenaza de la vida o propiedad, causando una interrupción de la vida tal como la había estado viviendo la persona o personas afectadas. ¿Qué ocurre en las situaciones traumáticas?

Situaciones traumáticas

Para muchas personas las situaciones de emergencia pueden ser traumáticas. La atribución de una situación como traumática va a depender en buena medida de la persona afectada y de su contexto. Entre los factores que influyen en este aspecto pueden destacarse los siguientes:

  • Biológicos; las condiciones biológicas de la persona, como padecer alguna discapacidad física. Esto puede influir en la percepción de peligro y en la interpretación del evento.
  • Edad del individuo: los niños son especialmente vulnerables.
  • Gravedad de la situación: a mayor gravedad de la situación mayor es el trauma.
  • Experiencias previas: un historial de experiencias adversas previas influye negativamente cuando sucede una nueva.
  • Grado de impacto personal: estímulos asociados a un nivel de activación emocional alto consolidan su efecto a largo plazo.
  • Predictibilidad: una situación predecible tiene menos impacto que una impredecible.
  • Duración: una mayor duración del evento provoca más estrés, y por tanto, incrementa la atribución como situación traumática.
  • Causa: si la causa es humana la afectación es mayor que si el origen es otro.
  • Estrategias de afrontamiento; dependiendo de las estrategias de afrontamiento del individuo y su capacidad para resolver problemas, el trauma puede ser mayor.
  • Apoyo social; un buen apoyo social durante y después del evento disminuye su percepción como traumático. Además, fomenta una recuperación más temprana tras las situaciones traumáticas.
  • Condición social previa: si la persona afectada ya tenía una condición social desfavorable, la afectación es mayor.
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Clasificación de situaciones traumáticas

En cuanto a la clasificación de las situaciones traumáticas. Tradicionalmente se han dividido en dos categorías. Una categoría son las situaciones intencionadas, en las que ha existido una intencionalidad humana (agresiones sexuales, terrorismo, asesinatos, secuestros, conflictos bélicos, etc.). Por otro lado, existen las situaciones no intencionadas. En las que no ha habido causa humana o en caso de haberla no hay intencionalidad (terremotos, inundaciones, accidentes de tráfico, etc.).

Víctimas y damnificados en situaciones traumáticas

Podemos considerar como víctima a toda persona que sufre un daño, perjuicio o muerte a causa de determinada acción o suceso por otro ser humano o por otro motivo. Es posible clasificarlas del siguiente modo:

situaciones traumáticas
Cualquier profesional de la salud debe saber abordar situaciones traumáticas
  • Primer orden: son aquellas personas que han sufrido de forma directa el accidente. Incluye tanto a las personas que han salido ilesas, a las heridas y a las que han fallecido (víctimas mortales).
  • Segundo orden: son los familiares y allegados de las víctimas primarias de las situaciones traumáticas.
  • Tercer orden: todos los profesionales que han intervenido en el evento.
  • Cuarto orden: personas de la comunidad donde ha ocurrido el suceso y que no se han visto directamente afectadas.

Para algunos autores, el concepto de víctima conlleva la atribución de ser un sujeto pasivo que se deja llevar por la situación. Por ello, prefieren el término superviviente, que conlleva un rol activo en su recuperación y en la resolución del problema.

Por otro lado, cuando se habla de damnificados, se está aludiendo específicamente a las víctimas que no sufren ninguna lesión en el cuerpo pero que han tenido pérdidas en la estructura de soporte de sus necesidades básicas (hogar, centros de trabajo, etc.).

Fases de la vivencia de una emergencia

Respecto a las fases por las que pasa un colectivo en situaciones traumáticas,  emergencia o desastre, se distinguen tres momentos; el antes, el durante y el después del evento.

El antes de la situación se conoce como fase de preimpacto o de prevención. En ella, se ponen en marcha todos los mecanismos necesarios para prevenir los posibles efectos adversos de las emergencias y tratar de mitigarlos en la medida de lo posible si no es posible evitarlos. Para ello se prepara y se forma a los profesionales que intervendrán. Se elaboran las herramientas y medios necesarios para manejar adecuadamente estas situaciones. Y, se educa a la población en la prevención de daños y en cómo actuar ante estas circunstancias.

Durante el evento se da la fase denominada de impacto o primera respuesta. En ella se presentan las respuestas que veremos en el siguiente apartado. El estrés que producen estas situaciones suele ser muy elevado. La mayoría de las personas tratan de buscar seguridad para sí mismas y sus familias.

Finalmente, tras el evento traumático, se sucede la fase de recuperación o posimpacto. En el caso de las comunidades afectadas pasa por varias etapas hasta recuperar el estado previo.

La duración de cada etapa depende en buena medida de las características de cada comunidad y de los individuos que la componen. Los tiempos que se exponen aquí son meramente orientativos:
  • Heroica (0-3 semanas): la comunidad está muy movilizada, se apoya a las víctimas. También se pueden presentar actos vandálicos.
  • Luna de miel (3 semanas-3 meses): hay apoyo, cohesión y optimismo. Sensación de haber sobrevivido a una catástrofe, alivio y buenas expectativas respecto a la ayuda que les llegará.
  • Desilusión (6 meses-1 año): se presentan situaciones problemáticas como el incremento de la violencia, aumento del consumo de drogas, peleas con otros damnificados, dificultades para el restablecimiento de los servicios básicos, sentimientos de desamparo por las promesas incumplidas. Pueden darse situaciones de aislamiento y soledad pueden dar lugar a trastornos somáticos y depresivos. Tendencia a revivir el pasado idealizándolo. Las emociones que se dan en esta etapa pueden retrasar el proceso de recuperación emocional y psicosocial si no se interviene adecuadamente.
  • Reconstrucción (1 año): se comienza a retornar a la normalidad, procurando el desarrollo de las comunidades afectadas y el aumento de su resiliencia.