Es que es buscar «amor celos» en Google Imágenes y encontrar el Santo Grial…

Ya lo gritaban en Moulin Rouge: “lo mejor que te puede suceder es que ames y seas correspondido. Porque no hay nada más bonito que ser querido por otra persona. Perdón, que ser querido bien. Y, esto incluye ausencia de celos.

Desgraciadamente, la violencia machista ha vuelto a ser noticia de portada. No porque no suceda todos los días, sino porque, presuntamente – porque, en el momento de redactar esta publicación, el principal sospechoso mantiene su inocencia – ha  desembocado en un desenlace fatal… de nuevo. Hasta el 14 de agosto de este año, este tipo de violencia ha dejado 24 víctimas solo en España y no parece que la cifra vaya a dejar de aumentar.

Sin embargo, no hace falta reflexionar mucho sobre el tema para percatarse de una realidad cuanto menos preocupante: aparentemente la sociedad solo se da cuenta de que el maltrato ocurre cuando sale a la luz el asesinato o el intento del mismo.

El post no ha acabado, pero quizás te interese:
Pero ¿qué ocurre mientras tanto? ¿Cuándo empieza el maltrato? ¿En el primer golpe? ¿Cuando aparecen los celos?

Mi intención es, a lo largo de tres publicaciones, aclarar algunos de estos interrogantes y, utópicamente, realizar un leve trabajo de prevención porque, en este caso, prevenir puede significar vivir.

celos y control son maltrato psicológico
Tener celos no es falta de autoestima sino falta de confianza y ansias de control.

Me gustaría destacar que, en base a las estadísticas, emplearé los géneros masculino y femenino para agresor y víctima respectivamente. Cuidado, no pretendo hacer ver que este tipo de violencia solo se produce en una dirección. Que nadie se me ofenda.

El objetivo inicial era combinar esta introducción con la primera entrada, dedicada a cómo detectar si estás sufriendo maltrato psicológico; sin embargo, por temas de extensión y posible fatiga del lector, habrá que esperar a la publicación del próximo martes. La segunda entrada irá destinada al ciclo de la violencia y a intentar hacer entender por qué una persona maltratada puede quedarse con su maltratador (pero en la versión más difícil todavía: sin culpabilizar a la víctima). Finalmente, la última entrada intentará explicar las relaciones entre el maltrato y nuestra amada sociedad y cómo estas influyen en que esta realidad siga sucediendo.

¿Cómo saber si te están maltratando?

No obstante, pese a que el análisis social sobre este fenómeno será contenido de la tercera entrada. Me gustaría que, para ir poniéndonos en situación desde el principio, todos nos parásemos diez segundos a pensar qué significa para nosotros el amor. Y, posteriormente, qué significa el amor para la sociedad. Si la segunda respuesta no contiene las palabras celos o estar/hablar/verse constantemente, dime donde vives, que me mudo.

celos y control son maltrato psicológico
Intentar controlar el comportamiento de nuestra pareja supone un tipo de maltrato psicológico.

Desde siempre hemos vivido en la era de la celotipia, a la que ahora se suman las Redes Sociales  gracias a las que la soledad se cura abriendo una aplicación de mensajería instantánea. El contacto es impersonal pero inminente, podemos saber qué está haciendo nuestra media naranja en todo momento y ese control ilusorio nos tranquiliza porque ser conscientes de todos sus movimientos nos vuelve más próximos (porque, jo, tía, si es que hablamos a todas horas. Eso es que nos queremos y estamos súper compenetrados) y más seguros (porque, jo, tío, si me contesta al WhatsApp es que está pensando en mí y no montándoselo con otro que es lo que seguramente estará haciendo si lleva cinco minutos sin haberme respondido). En definitiva, es una forma fácil de librarnos de la molesta ansiedad y la terrible sensación de incertidumbre.

¿Son los celos maltrato?

El problema es precisamente ese control, que no preocupación, término clave en todo tipo de maltrato. Por ejemplo, en el caso del físico, generalmente, X no pega a Y porque le guste tener la mano caliente. Lo hace porque algo ha escapado a su control. Desde “mierda, la sopa está fría, eso es porque no ha estado el tiempo suficiente en la cocina y me está toreando cuando este es mi centro de poder” a “es que la he tenido que llamar puta porque estaba hablando con su amigo como si yo no existiera”, todos son motivos válidos para someter a otra persona al férreo yugo del querer mal que NO empieza con el primer empujón.

¿Cómo empieza entonces? Lo descubriremos juntos a partir de la próxima semana.

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Actualización: si eres víctima de violencia de género o conoces a alguien que pueda estar en esa situación. Llama al 016, donde podrán ayudarte, asesorarte y ayudarte a ayudar. Si eres menor/adolescente y víctima de maltrato en tu hogar. Los psicólogos de la Fundación Anar están disponible también las 24 horas en el 900202010 (gratuito). A lo largo de las diversas entradas iré mostrando todos los recursos que vaya encontrando.

No lo olvides: el silencio es el mejor amigo del abuso.