Acumulación de la tensión, explosión y luna de miel. Acumulación de la tensión, explosión y luna de miel. Acumulación de la tensión, explosión y luna de miel… Y vuelta a empezar. Esto es el ciclo del maltrato. Ya vimos que empezaba con una serie de conductas como son los celos y el control.

Para una persona maltratada, el año no se divide en estaciones. Se divide en tres fases destinadas a mantenerla controlada, sumisa y dispuesta a cualquier demanda del agresor. Estas fases conforman el llamado ciclo del maltrato.

Resulta muy fácil verse sumido en una dinámica de maltrato psicológico. Tanto, que a veces la víctima piensa que está loca. Nos hemos acostumbrado a asociar la violencia a lo visible. Mientras que los golpes emocionales siempre quedan por debajo de la piel.

¿Qué es el ciclo del maltrato?

El maltrato psicológico indiscriminado ya descrito, suele formar parte de la primera fase del ciclo del maltrato y de la violencia: la acumulación de la tensión. Durante la misma, el agresor mina la autoestima de la víctima. La marea con sus drásticos cambios de humor. Esta vive en la incertidumbre: no sabe qué tiene que cambiar para que las cosas estén bien. Por lo tanto, trata de calmar al agresor de mil y una maneras para que su humor sea siempre positivo a expensas de lo que pueda costarle a ella.

Ciclo del maltrato
Las fases del ciclo del maltrato

La explicación subyacente es muy sencilla. Ahora que están de moda los programas de cocina, imagina que eres aspirante a chef y quieres contentar a un jurado con una sopa de fideos. El primer día, alaban tu creación, pero, al segundo, ponen una cara muy rara aunque lo hayas cocinado de la misma manera que tanto les gustaba el día anterior.

Como nunca te dicen si el problema es la sal, los fideos, la cocción…. y lo importante es participar, pero si se compite es para ganar, cambias cualquier mínimo detalle de la sopa cada día. A partir de entonces vives en estado de tensión durante todo el concurso, cambiando la más mínima cosa, sin parar a pesar de hacerte un corte grave en una mano… hasta que te felicitan de nuevo aunque al día siguiente lo aborrecen. Y cocinas y cambias sin parar porque sabes que, en cualquier momento, puede gustarles otra vez.

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El ciclo del maltrato tiene explicación psicológica

En Psicología, las felicitaciones, caricias, palabras amables, etc. reciben el nombre de refuerzos . Como en la metáfora de la cocina, podemos traducir por premios. Todos queremos que nuestra pareja nos premie porque calma nuestra ansiedad ante un posible problema o ruptura. Esto es especialmente dramático en el caso de una víctima de violencia de género. Porque, recordemos, ella siente que no vale nada sin su agresor.

Además, si algo nos atrapa a los seres humanos es el refuerzo intermitente. El premio que sabemos que toca, pero no cuándo ¿por qué si no Doña Manolita se hace de oro todos los años?

A todo esto se suma un detalle muy importante: si la víctima aún no se encuentra bajo el control que considera adecuado el agresor, comenzarán los pequeños incidentes. Así, no es de extrañar que surja algún leve empujón, insulto, amenaza explícita… que pueden quedar ahí si alcanzan su objetivo, o evolucionar hasta llegar a la segunda fase: la explosión.

Segunda fase del ciclo del maltrato: la explosión.

Durante la explosión se puede producir un episodio de maltrato físico, psicológico o sexual – tener relaciones con otra persona sin su consentimiento, introducirle objetos, etc. – calificable como grave (aunque, y he aquí una opinión absolutamente personal, considerar grave solo esto último resulta muy subjetivo) que persigue enseñar a la víctima una lección.

Pese a ser la fase más breve, suele ser la que impulsa a la persona a buscar ayuda. Las secuelas ya son visibles, ya no puede justificar más lo que ocurre, no está loca: ha sido agredida. Es un/a hombre/mujer maltratado/a tal y como la sociedad conoce el maltrato y dicha sociedad espera que actúe. De hecho, debe actuar porque, si no, esa sociedad que tanto le tiende la mano, luego la cataloga como tonta si no denuncia. Ella, cuya autoestima no existe porque alguien le ha obligado a enterrarla. O él que no puede ni pensar en decir que una mujer le ha tocado por temor a las risas. Este es el momento en que esa víctima aislada debe armarse de valor y decir: “me ha pegado, tengo que dejarlo a la de ya porque esto no me conviene”…

… ¿Pero no os expliqué que una víctima de maltrato psicológico queda anulada a merced del agresor? Desde fuera es muy fácil asegurar que dejaríamos la cocina si nos tiran el plato de sopa a la basura, pero todos queremos llevarnos premios. Y que nos quieran es el más importante de todos. Fundamentalmente para una persona aislada. Probablemente amenazada o con menores a su cargo, que también se pueden utilizar como motivo de amenaza. ¿Y ahora? ¿El motivo de que no huya sigue siendo que es tonta?

La última fase del ciclo del maltrato: la luna de miel

Así que ahí llega: el premio, la tercera fase, la luna de miel. Si antes el agresor era maestro, ahora se ha vuelto el estereotipo más difundido de romanticisimo: Richard Gere en Oficial y caballero. Vuelve a ser la persona de la que la víctima se enamoró: se arrepiente, jura, acaricia… consigue que ella vuelva a sentirse a salvo. Asimismo, él también puede engañarse y pensar que no va a tener que darle ninguna otra lección porque ella ya ha aprendido y, a partir de ahora, se va a portar bien. Todos contentos: él necesita que le obedezcan, ella necesita que la quieran. ¿Para qué dejar la denuncia entonces si no lo va a volver a hacer?

ciclo del maltrato

Desgraciadamente, es cierto que la víctima ha aprendido la lección… hasta el próximo suspenso. Y es que estas tres fases, con el tiempo, se suceden cada vez más rápido. Además, la primera y la tercera se vuelven cada vez más breves.

 

¿Cómo salir del ciclo del maltrato?

Salir de esta espiral suele ser muy complejo para la persona maltratada, ya sea por culpa de los estereotipos (por ejemplo, cuando la víctima es un hombre) o por todo el machaque psicológico previo que no le permite ver ninguna salida. Con el tiempo, seguramente ya no sienta nada por el agresor excepto miedo. Sin embargo, el miedo es muy poderoso.

La presencia o llegada de hijos al hogar y los familiares y amigos que persisten en tener contacto con dicha víctima pueden romper el aislamiento y hacer que, aun con miedo, corte los lazos con su agresor. Cuidado: tal y como matizaba la semana pasada, NO se la tiene que forzar a dejar al agresor, ni siquiera es lo primero que se suele exigir en una terapia individual; así como no hay que enfadarse por las posibles recaídas. Comprender, apoyar y ayudar (y, por supuesto, defender de la agresión si fuera el caso) son acciones que pueden resultar mucho más efectivas porque dan ese refuerzo, ese premio en forma de cariño, ese “no estás solo/a” que necesita la persona maltratada.

No estás sola/o

Si eres víctima de violencia de género o conoces a alguien que pueda estar en esa situación, llama al 016. Podrán ayudarte, asesorarte y ayudarte a ayudar. Si eres menor/adolescente y víctima de maltrato en tu hogar, los psicólogos de la Fundación Anar están disponible también las 24 horas en el 900202010 (gratuito).

No lo olvides: el silencio es el mejor amigo del abuso.

 

 

*Dónde encontrar nuestras imágenes: portadaincluida en el artículo.

2 Comentarios

    • Hola Caridad,

      Una pregunta muy interesante.No hay que generalizar y por tanto, no es positivo establecer tiempos de duración ya que depende de varios factores complejos. Por supuesto que el maltratador puede cambia. La conducta es aprendida y modificable.

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