El sistema educativo actual en general se enfrenta al enorme reto de mejorar el clima escolar en las aulas. Un adecuado clima escolar repercute muy positivamente en todos los aspectos con la escuela. Desde los los docentes al alumnado. Inversamente, un clima escolar inadecuado contribuye a una disminución del rendimiento académico del alumno, influir negativamente en el adecuado desarrollo social del alumno, puede aumentar la desmotivación de los docentes, etc. La Psicología en general y, en especial, la Psicología educativa puede contribuir de manera muy positiva a mejorarlo.

¿Qué es el clima escolar?

El clima escolar, se debe entender como un concepto que hace referencia a las condiciones de todo un centro educativo. Es la manera en que la escuela es vivida por la comunidad educativa y por ello incide sobre las actitudes de todos los implicados. Al concretar, podemos observar que el clima escolar incluye tanto una dimensión estructural a la organización de los roles y las expectativas de los estudiantes en la clase y al hecho de compartir como grupo normas de conducta, como una dimensión afectiva.

infantilización

Cuatro componentes del clima escolar:

  • Académico (normas, creencias y prácticas de la escuela)
  • Social (comunicación e interacción entre personas)
  • Físico (aspectos físicos y materiales y su mantenimiento)
  • Afectivo (sentimientos y actitudes compartidas en la escuela)

¿Problemas derivados de un mal clima escolar?

Hoy, el fracaso académico y la violencia escolar son dos de los principales retos de los sistemas educativos. El tipo de violencia más frecuente entre estudiantes en Educación Secundaria es la verbal. Es decir, insultos ofensivos y hablar mal de los demás. En cuanto a la violencia de alumnado hacia los docentes; se consideran que los comportamientos más habituales son los insultos con intención de ofender y los comportamientos disruptivos en el aula. Pese a ser tanto el fracaso académico como la violencia escolar dos retos fundamentales dentro del sistema educativo actual; los numerosos informes diagnósticos que se han publicado en los últimos años sobre la situación de violencia en los centros educativos apenas han estudiado el vínculo entre ambos problemas con cierta profundidad y rigor.

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El vínculo entre el fracaso en los estudios y la violencia escolar ha sido mucho más estudiado. En este sentido, se ha observado que participar como agresor en situaciones de maltrato permite predecir una baja percepción de competencia académica por parte del propio estudiante y la obtención de bajas calificaciones, así como abandono escolar. Se ha apreciado que el comportamiento disruptivo en el aula por parte del alumno muestra una correlación inversa con el apoyo por parte de los docentes y con el logro académico. Ser rechazado y víctima de agresiones también afecta al logro académico. Incluso, al riesgo de fracaso escolar; permite predecir una baja competencia percibida y, en muchos casos, evitación escolar, absentismo, pérdida del compromiso con lo académico y una baja participación, frecuentemente para evitar el maltrato.

clima escolar

¿Influye la relación alumno-docente en el clima escolar?

Por otra parte, la relación con los docentes también incide en el rendimiento académico.  El fomento de relaciones cercanas y de calidad entre estudiantes y formadores está asociado a un mayor compromiso en el centro educativo por parte de ambos, lo cual se traduce en una mayor motivación, rendimiento, sentimientos de pertenecía y afecto en la escuela. El apoyo de los docentes predice mejores calificaciones, siendo este efecto mayor en víctimas que en agresores. Otros estudios se han centrado en la influencia inversa. Es decir, en qué medida el fracaso escolar puede incidir en la aparición de violencia escolar.

La importancia de la autoestima…

Percibirse poco competente académicamente, encontrar poco relevante el trabajo de clase y considerar que romper las normas de clase aumenta el status entre los iguales, aumenta la probabilidad de desarrollar comportamientos disruptivos en el aula y conductas de oposición hacia los docentes. En cambio, si el alumnado tiene éxito y disfruta en el centro educativo, tendrá un menor incentivo para comportarse mal durante las clases o actuar de modo que pueda precipitar su exclusión de la actividad. Los niños con mal comportamiento, pobres calificaciones y que han cambiado alguna vez de colegio es más probable que, de adolescentes, se encuentren inmersos en situaciones de violencia relacional, dentro y fuera del aula.

¿Cuáles son las causas de esta problemática?

En cuanto a lo que estaría fallando, a las posibles causas de los niveles indicados de fracaso escolar y el mejorable rendimiento de los estudiantes, hay que decir que éstas son verdaderamente complejas de definir y difíciles de abordar. Pero el secreto de mejorar los niveles actuales de competencia de los estudiantes reside en saber motivarlos para la adquisición de saberes e incremento de competencias y habilidades. La ausencia de una adecuada motivación tiene varias consecuencias. Por ejemplo, que los alumnos apenas dominan los conocimientos mínimos correspondientes a su edad. Esto cual perpetúa la ignorancia. Ya que, como afirmó el gran psicólogo educativo David Ausubel; lo que aprendas en el futuro depende sustancialmente de lo que hoy sepas.

Las NEE y el clima laboral

Y por otro lado un número considerable de estudiantes presentan necesidades educativas suelen denominarse necesidades educativas especiales. las cuales constituyen un serio factor de riesgo de fracaso escolar si no se les presta atención especializada. Más allá de la que podría prestar un profesor ordinario o, en bastantes casos, el propio Departamento de Orientación. Hablamos de alumnos con desórdenes afectivos, trastornos del desarrollo… Además con dificultades específicas de aprendizaje, niños con trastornos de la atención, con o sin hiperactividad, discapacidades sensoriales o motrices, trastornos del comportamiento, problemas de disciplina, trastornos alimentarios, etc.

clima escolar

¿Qué podemos hacer para mejorar el clima escolar?

Pero, a pesar de todo, actualmente, con el fin de intentar dar respuesta a los numerosos problemas que aparecen en los centros educativos, se ponen en marcha programas generales de intervención con el fin de revertir la situación problemática. Tal es el caso de programas para la mejora de la convivencia en los centros. También, sobre prevención de la drogadicción, la mejora de los procesos y hábitos y estrategias de estudio… Y, programas de prevención de los problemas alimentarios (anorexia, bulimia), etc. No obstante, aunque todos estos programas son esenciales, no son suficientes.  También se necesita una atención individualizada tanto a nivel de diagnóstico como de intervención. Y es aquí donde es imprescindible la figura del psicólogo educativo. La cual no puede ser reemplazada por ningún otro profesional ya que no dispone de la capacitación necesaria.

El papel del psicólogo educativo se situaría a dos niveles:

  1. Dentro de los Departamentos de Orientación, para la atención a las necesidades psicoeducativas ordinarias que puede plantear el sistema.
  2. Como parte de un equipo de especialistas de apoyo para las Necesidades Específicas de Apoyo

Los psicólogos educativos, en general, y la división educativa del Consejo General de Colegios entienden que las funciones propias del psicólogo educativo no pueden ser desempeñadas por cualquier otro profesional que no tenga la formación especializada de éste; ni siquiera el orientador, como hemos argumentado anteriormente. Pues no es posible que mediante la superación de la especialidad de orientación educativa específico para el desempeño de las funciones propias de un psicólogo educativo, el orientador pueda estar capacitado para el desempeño de aquellas funciones.

clima escolar

Las funciones más relevantes del psicólogo educativo:

  • Asesorar, asistir y dar consejo a individuos, grupos y/o instituciones, a partir de los conocimientos especializados. Que, como psicólogos y pedagogos poseen.
  • Mediar entre dos o más contextos, instituciones, grupos o personas, con el fin de llegar a acuerdos
  • Orientar a las personas a lo largo del ciclo vital, en los aspectos psicológico, personal y profesional
  • Intervenir en los distintos contextos: escolar, familiar, medios comunitarios, etc.
  • Recoger, analizar y valorar información relevante, sobre los diversos elementos que intervienen en el proceso de enseñanza/aprendizaje
  • Diagnosticar, elaborar informes u orientar una propuesta de intervención.
  • Mediar en la modificación de aquellas circunstancias del contexto generadoras de problemas. Así como dotar a los individuos de las adecuadas competencias para que puedan afrontar con éxito las situaciones problemáticas.
  • Intervenir desde un enfoque sistémico o global. Desde el que se aborda no sólo al sujeto sino también el contexto socio-familiar y escolar.
  • Colaborar en el proceso de ayuda para promover el desarrollo integral del potencial de cada persona.
  • Diseñar, planificar y seleccionar técnicas y recursos de intervención e investigación.
  • Responder a las demandas de las instituciones y de la Administración educativa, relativas a informes y dictámenes. Especialmente aquellos referidos a los alumnos con necesidades educativas especiales.