“Es que parece que no piensas”, “¿Se te ha ido la cabeza o qué es lo que haces?, “¡Has perdido el juicio!”, “¿No tienes dos dedos de frente?”

Todas esas frases son las que te has hartado de oír cuando se te ocurre hacer cosas sin pensar. Cuando te dejas llevar por un impulso y no te paras mucho a valorar los pros y contras de una decisión. Es decir, actúas sin dos dedos de frente.

Pero…

¿A qué se refieren cuando dicen “con dos dedos de frente?

Pues ellos, ni más ni menos, están suplicando a tu prefrontal que haga algo. El prefrontal es la parte más delantera de nuestro cerebro. Así que lo de tener “ dos dedos de frente ” no es muy desacertado en un primer momento:

dos dedos de frente
Homer Simpson y sus problemas con el prefrontal ¿Tiene dos dedos de frente?

Es, además, la última en aparecer en nuestro desarrollo evolutivo y la que nos da la capacidad de evaluar situaciones. También, de sopesar consecuencia y controlar (o inhibir) impulsos primarios que socialmente no están muy bien aceptados.

El prefrontal es, pues, muy valioso para el desarrollo de la inteligencia y del mundo social. Sin embargo, su funcionamiento se ve influido por multitud de factores. Por un lado, su buen desarrollo está muy ligado tanto a la alimentación como a la buena educación. El prefrontal es capaz de llevar a cabo su función gracias a nuestros aprendizaje. Esta zona puede llegar a sopesar, anticipar o elegir en beneficio de nosotros. Siempre que nuestras experiencias nos hayan permitido nutrirnos de buenas enseñanzas.

En él, se esconden también muchas partes de nuestro carácter. Tambiénel control de las grandes funciones cognitivas como la memoria, la atención, el lenguaje

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Prefrontal y daño cerebral

Además es una zona muy sensible y el daño cerebral puede afectarlo gravemente. Veáse como cambia la vida de Homer Simpson cuando le operan de ese lápiz de color. De hecho, sabemos que la atención se ve especialmente afectada en un caso de daño cerebral.

Aunque tampoco hay que irse a esos extremos para que el prefrontal se vea alterado, el alcohol y las drogas, en general, son también grandes enemigos del prefrontal. Seguro que ahora entiendes por qué, tras un par de copas, te sientes más valiente. Te atreves a pedirle el número al camarero o camarera que está en la barra.

Digamos que, lo que ocurre después de esas copas, es que tu prefrontal se ha ido de paseo. Ya no valora que “quizá no le gusto”, “hay mucha gente” o “puedo hacer el ridículo”.

El “puntito” es ese estado en el que nuestra madre no nos está recordando las posibles consecuencias de nuestras acciones. Nuestro prefrontal no es capaz de valorar objetivamente la situación. Tampoco puede sopesar consecuencias y es incapaz de bloquear malas ideas. Lo cual, no es siempre la mejor opción.

Finalmente, me gustaría añadir que todo Yin tiene un Yang y en el cerebro no existe la excepción. En el caso del prefrontal, el sistema límbico y las emociones son su enemigo natural, o su complemento. De esta forma, las emociones afectan al funcionamiento del prefrontal. Y, al revés, el prefrontal puede afectar a las emociones.

Pero eso, es otro tema que te invitaré a conocer en otro momento. Por ahora, es interesante que recuerdes que los dos dedos de frente se pueden llamar prefrontal a partir de ahora.

4 Comentarios

  1. Me parece muy interesante que recojas las funciones del cortex prefrontal, solo quiero matizar que al menos yo decido por mi misma y no lo hace el señor prefrontal por mi.

    • Hola, Ana, muchas gracias por tu comentario, creo que es una cuestión interesante la que planteas, porque: ¿a qué te refieres exactamente cuando hablas de “ti misma”? No entiendo si hablas de un dualismo mente-cerebro, o si “tú misma” eres el conjunto de experiencias, decisiones, pensamientos y emociones que, a lo largo de tu vida, han compuesto y, a día de hoy, siguen componiendo la personas que eres

  2. Estoy de acuerdo con Ana, creo que no deberíamos caer en la personificación de áreas cerebrales y el error de situar al cerebro como un “ente” independiente que es capaz de decidir por nosotros. Estaría bien que echaseis un ojo a este artículo ( http://www.infocop.es/view_article.asp?id=4012); habla sobre el Cerebrocentrismo y comenta la relación más orgánica entre conducta y cerebro.

    • Gracias por el artículo, Jorge, me parece muy interesante destacar que cualquier postura extrema lleva al error, si bien, me gustaría comentar que con el post no pretendía defender tal postura, siento que te haya dado esa sensación porque lo que sí es verdad es que la información que describo en él es bastante simple, en comparación con la gran complejidad de las funciones a las que se hacen referencia.

      Por otro lado, también te doy la razón sobre “personificación de las áreas cerebrales” si con ello haces referencia al “localizacionismo” (esta parte del cerebro hace esto y fin), si es así, sí que me disculpo porque al centrarme tanto en ese área cerebral a mí me dio la misma sensación, de hecho, en el otro post sobre las agnosias dedico algunas líneas a intentar trasmitir el dinamismo cerebral.

      Finalmente, y volviéndote a agradecer el artículo o la intervención en sí, he intentado mostrar una imagen más orgánica que aleje al cerebro (o al prefrontal, en este caso) de la imagen de ese “ente” que nos controla, de hecho, cuando hablo de la educación, o la experiencia de cada persona, mi intención es defender la postura orgánica o de interacción, que, creo, es a la que te refieres.

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