En primer lugar vamos a hablar de un tema del que todos hemos oido hablar o padecido en algún momento, la ansiedad. Hablamos de un Trastorno de Ansiedad Generalizada, cuando existe una preocupación constante en la vida diaria del sujeto que le impide realizar las acciones de su vida cotidiana con normalidad. Tenemos un compendio de síntomas que abarcan tres áreas; cognitivo, fisiológico y motor. Primero, tenemos una preocupación a nivel mental que afecta a nuestro estado de ánimo. Y, por lo tanto a nuestro cuerpo (parte física) produciendo una gran cantidad de dolencias (gástricas, opresión en el pecho, taquicárdia, sequedad de boca, insomnio etc). Por último a nivel motor también tenemos características de la ansiedad: comer más, fumar en exceso, huir de la fobia, quedarse paralizado, llorar, movimientos repetitivos, perder el control, etc.

Una vez tenemos esto claro, vamos a explicar una variable que se relaciona mucho con la ansiedad. Esta variable es el control. En lenguaje popular controlar lo podemos definir como tener el punto de mira en una situación o persona para así poder prever los resultados de las acciones de los demás o simplemente quedarnos más tranquilos. Es normal tener cierto control, sinó nuestra vida sería un caos, perderíamos trenes, llegaríamos tarde a clase o a citas etc.

Pero cuando el control lo ponemos sobre situaciones que son externas a nosotros…

y que no dependen del empeño que le pongamos, ahí sí tenemos un problema. Podemos poner el ejemplo de una persona que tiene miedo a enfrentar conflictos en su oficina con uno de sus compañeros de trabajo y por tanto, controla sus horarios y llega tarde a reuniones para no tener que dirigirle la palabra, además planea salir antes y piensa que decir si se lo encuentra en cualquier otro sitio.

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Por tanto lo que intentamos hacer con el control excesivo sobre situaciones consideradas subjetivamente como amenazantes, es evitar un mal mayor o protegernos.

Otro ejemplo es el de una persona que tiene miedo a las cucarachas. Comprueba si el sitio al que va a ir de vacaciones hay cucarachas. Además, en qué momento del día aparecen, mira y comprueba que antes de dormir no haya ninguna debajo de la cama etc. Entonces esta ansiedad y este control de alguna manera nos relajan y nos rebajan la ansiedad. Pero, el tema no es hacer esto cada vez que hay un sitio en el que no se que insecto me voy a encontrar. Se trata más bien debemos cuidar aquello que pensamos o trabajar nuestras fobias o miedos para poder controlar la situación. Todo ello sin llevar ese control al extremo.

Por tanto, controlar lo incontrolable, es una pérdida de tiempo. Porque hay circunstancias que varían, situaciones imprevistas. También, muchas más cosas que nos pueden pasar a lo largo del día que no estaban previstas. Está bien hacer una lista de cosas que vamos a hacer, un horario o un planning, pero no podemos controlar todo lo que ocurre a nuestro alrededor e incluso a nivel emocional; nuestros sentimientos, los sentimientos de los demás, la forma de ser de los otros, de comportarse, de comportarnos etc.

Para finalizar sobre el control…

Cuando se trata esto en terapia es muy difícil de cambiar, los hábitos cuestan su tiempo, hay personas que se pasan años intentando cambiar o combatir su ansiedad y su excesivo control, pero… ¿por qué no intentarlo y dejarnos fluir ?

 

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