Seguro que en algún momento has intentado controlar los pensamientos que te vienen a la mente. Pongamos que tienes una entrevista de trabajo. Estás nervioso/a. En tu cabeza no paran de aparecer pensamientos del tipo: ¿y si me preguntan algo que no sé contestar?, ¿y si mi currículum les parece incompleto?, seguro que no me cogen.

La Paradoja del Elefante Rosa

Intentas quitártelos, intentas relajarte. Recuerdas lo que te recomendó tu amigo que hicieras cada vez que te encontrases mal, PIENSA EN POSITIVO. Un segundo, ¿cómo se piensa en positivo? Piensas que ojalá pudieras quitarte esos pensamientos para poder sentirte mejor. Quizá para poder cambiar los pensamientos en nuestra mente tenemos que pensar mucho en positivo para así poder eliminar esos pensamientos negativos. Si tratásemos de hacerlo, entraríamos en una especie de lucha interna frustrante por intentar quitarnos esos pensamientos. Paradójicamente, cuanto más tratas de eliminar esos pensamientos o de cambiarlos, mayor atención estás dirigiendo a esos pensamientos. Seguro que alguna vez te han dicho lo de:

Trata de no pensar en un ELEFANTE ROSA

¿Y qué haces? Pues pensar en el elefante rosa.

controlar los pensamientos
Hola, soy el elefante Rosa que no te puedes quitar de la cabeza

Quizás es que no puedes controlar tus pensamientos. Puede que, si lo intentas otra vez, consigas alejarte de ello durante un tiempo, pero mientras tratas de que desaparezca de tu cabeza, la imagen del elefante rosa seguirá ahí.

Darle vueltas a la cabeza realmente no nos quita el hecho de que tenemos que hacer esa entrevista de trabajo.

Entonces ¿qué podemos hacer? Pues tenemos que cambiar de estrategia. Necesitamos una meta, es decir, saber qué es lo que queremos conseguir de esta situación. En nuestro caso sería, por ejemplo, “hacer la entrevista lo mejor posible”. Por lo tanto, dirigiremos nuestras energías y tiempo en prepararnos para esa entrevista, en controlar aquello que podemos controlar, y no tanto en dar juego a esos pensamientos anticipatorios.

Esa ansiedad, esas preocupaciones que expcontrolar los pensamientoserimentamos en niveles bajos son adaptativos, nos están indicando que deberíamos prestar atención. Son una primera señal para ponernos en marcha. El objetivo no es vivir sin ansiedad, porque es adaptativa. Si nos privamos de experimentar esos nervios, no llegaremos a conocer cómo somos frente a esas situaciones, lo que nos impedirá poder adaptarnos a situaciones similares en un futuro.

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La ilusión de controlar los pensamientos

Esta ilusión de control la aprendemos desde que somos pequeños. Cuando los adultos nos regañaban diciendo: “deja de llorar”, “tranquilízate”, “tienes que estar contento”. Pero eso no se corresponde con la realidad. En la vida surgirán muchos problemas que harán que lo pasemos mal y no siempre vamos a estar contentos con las circunstancias. La lucha por tratar de estar bien cuando las circunstancias no son favorables nos lleva a un sufrimiento aún mayor. El camino para no sufrir aún más es aceptarlo, lo cual no significa resignarnos. Sino aceptar que esas  leves “molestias psicológicas” harán que nos volvamos más resistentes en un futuro.

Claramente no todo el contenido mental funciona igual. Pero un primer paso es aprender y aceptar, que no puedes controlar los pensamientos. Sin embargo, podemos hacer lo posible por controlar las condiciones externas y aceptar que vivir, en cierta medida supone sufrir.