Sin lugar a dudas en toda área de la ciencia existen varios problemas conceptuales que acaban traduciéndose en errores prácticos, que solo con el tiempo acaban siendo discriminados y corregidos. De la misma forma que cuando la tierra era plana, nadie se planteaba dar la vuelta al mundo, vemos en forma de alegoría a muchos terraplanistas en el mundo psicológico. Por este motivo, en el siguiente post hablamos sobre el monismo y el dualismo en psicología.

Posiblemente uno de los incidentes que se observa constantemente es la creencia arraigada del dualismo cartesiano a la hora de realizar psicología. Haciendo un breve recorrido vemos como va evolucionando la concepción dual entre un mundo material y otro espiritual. Desde Pitágoras, pasando por Platón , Plotino, San Agustín, Tomás de Aquino vertiéndose en las religiones cristianas y católicas, y viéndose a la perfección plasmado a través de Descartes.

La división entre comportamiento voluntario e involuntario es una división que implícitamente actúa en nuestra forma de hablar y actuar. Parte de la visión Cartesiana de que el ser humano posee una serie de conocimiento intemporal al que puede acceder mediante la glándula pineal. De esta manera le otorga una voluntad que no tienen por ejemplo los animales. Se actuaría únicamente por actos reflejos (término que nunca llego a usar), y otorgándo por ende al ser humano un libre albedrío, continua hoy presente (Domjan, 2009).

¿Qué división implica el dualismo? ¿Qué divisiones se pueden encontrar?

Esta división dualista, alma – cuerpo, mente- cuerpo, cerebro-cuerpo, se puede dividir a su vez en varias dimensiones.

  1. Una ontológica donde se observa la diferenciación entre el mundo carnal y el espiritual.
  2. Además, una epistemológica, entre el mundo sensible y el mundo de las ideas.
  3. Otra metodológica, en la que encontramos la ciencia basada en la naturaleza y el mundo empírico

La filosofía racionalista, y terminando por el dualismo de la conducta, distinguiendo la conducta voluntaria que sigue la linea del alma, a la conducta involuntaria que sigue la linea carnal.

No solo se produce esta división, sino que se otorga un carácter causal al mundo “interior” del ser humano. Esto incluye pensamientos, ideas, creencias como origen de la conducta. En definitiva, el elemento mecanicista que lleva a desviar la atención de las verdaderas variables del comportamiento humano, una constante reificación y error de categoría que se plasma en lo siguiente:

dualismo vs monismo en psicología
No debemos utilizar los constructos para explicar la conducta tal y como permite el dualismo,

Imaginemos a una persona que no suele comunicarse demasiado en grupos y que se ruboriza ante interacciones. Los dos elementos son conductas observables, en grandes ocasiones para ahorrar trabajo usamos un constructo, una etiqueta con la que no tener que estar mencionando cada uno de las conductas particulares que emite el sujeto, decimos, Juan es “Tímido”. El problema viene cuando se nos olvida que tímido es únicamente una palabra que engloba a los diversos indicadores, y caemos en la definición circular, de Juan hace estas conductas por ser tímido, y es tímido por tener estas conductas. Este tipo de errores se aprecian constantemente.

El fin del dualismo y el principio del monismo con el conductismo

Conductismo empirista, metodológico, entre otras corrientes abordan su objeto de estudio pero permitiendo ese dualismo. Fue con el conductismo radical (de raíz, no de extremo) de Skinner con quien se dio un paso adelante. Otorgando una misma dimensión a la conducta pública y privada. De esta forma pasamos del dualismo al monismo materalista determinista. No se niega la existencia de la conducta privada, solo se elimina su causalidad mecanicista ante la pública. De tal forma que podrá existir conducta pública en función de la privada y viceversa. Siempre partiendo desde una visión que no permite el abordaje dual y por lo tanto no cometiendo errores de categoría. (Rachlin 1977)

Se puede observar como en diversos intentos de condicionamiento de conducta encubierta , el resultado otorgado es el condicionamiento entre la conducta verbal del sujeto respecto a la emisión del “pensamiento”, relación existente entre ambiente-conducta; no modificando por ende los pensamientos (intento procedente del error conceptual), sino consiguiendo que el sujeto mintiera debido a las contingencias establecidas (Rachlin 1977).

Varias líneas de investigación se han abierto al respecto de las terapias que intentan modificar o condicionar pensamientos, encontrándose en la mayoría de ellas fuentes de amenaza a la validez interna y externa, donde el apoyo empírico se cuestiona con gran fuerza (Paul 1978).

De esta forma, mientras se siga intentando abordar la psicología desde un punto de vista mecanicista, dual, está destinada a fracasar en su criterio de verdad, el tratamiento eficaz de los problemas conductuales. Una mirada hacia nuestra interacción conducta-ambiente es necesaria, para el verdadero control de las variables en las que esta en función nuestro objeto de estudio, y solo así podremos embarcar en nuestra particular “vuelta al mundo”.

Skinner sobre el dualismo vs monismo

“Pero no hemos recorrido aún todo el camino. Vemos al hombre de la calle como un producto del medio ambiente, aunque nos reservamos el derecho a elogiar personalmente a los grandes hombres por sus logros. (Al propio tiempo experimentamos un cierto placer al probar que parte del mérito de dichos hombres se debe a la <<influencia>> de otros hombres o a algunas circunstancias triviales de su vida.) Nos gusta creer que a los hombres rectos les mueven principios válidos, aun cuando estamos dispuestos a considerar a los equivocados como víctimas de una propaganda errónea. Los pueblos atrasados pueden ser futuro de una cultura pobre, pero queremos ver en la élite algo más que el producto de una buena cultura. Aunque observamos que los niños musulmanes generalmente se convierten en musulmanes, y los niños cristianos en cristianos, no estamos dispuestos a aceptar un mero accidente de nacimiento como base de una creencia. Consideramos víctimas de la ignorancia a quienes no están de acuerdo con nosotros, pero creemos que el desarrollo de nuestras propias creencias religiosas es algo más que la influencia de un medio ambiente determinado.
Todo esto indica que nos encontramos en un momento de transición. No hemos abandonado del todo la filosofía tradicional acerca de la naturaleza humana; al mismo tiempo estamos muy lejos de aceptar sin reservas un punto de vista científico. Hemos aceptado en parte la hipótesis del determinismo; sin embargo, permitimos que nuestras simpatías, lealtades y aspiraciones persona les contribuyan a defender el punto de vista tradicional. Normalmente estamos comprometidos en una especie de componenda en la que nuevos hechos y métodos son ensamblados con teorías tradicionales. ” (Skinner, 1977)

Referencias

Domjan,M. (2009). Principios de aprendizaje y Conducta. Estados Unidos: wadsworth cengage learning.

Paul, P. (1978). TheClinicalAlterationofCovertThoughts: A CriticalReview. Behavior Therapy, 9, pp. 717-734.

Rachlin,H. (1977). Reinforcing and Punishing Thoughts: A Rejoinder to Ellis and Mahoney. Behavior Therapy, 8, pp. 678-681.

Skinner, B. F. (1977). Ciencia y conducta humana. Barcelona: Fontanella.