educacion musical
La educación musical favorece al desarrollo infantil y potencia distintas habilidades innatas.

En cualquier conversación profunda sobre educación, especialmente sobre las primeras etapas, suele aparecer la importancia de la música. No es difícil encontrar a alguien que afirme con rotundidad lo buenísima que es la música para los niños, aunque no con demasiada claridad. Quizás también habéis escuchado cuánto y cómo hace florecer conductas positivas en nuestros pequeños. Enhorabuena, pues quienes os lo han dicho están en lo cierto. Sin embargo, ¿qué es la educación musical?

Educación musical y asignatura de música no son lo mismo

Pese a esta creencia común, para la mayoría de los adultos la experiencia con la asignatura de música queda reducida a aprender unas cuantas canciones cortas con la flauta, alguna función de Navidad con sus villancicos característicos. A veces también, memorizar algún que otro dato sobre Mozart, Beethoven o Vivaldi. Las cosas no han cambiado tanto en cuanto a contenidos curriculares. Por ejemplo,  la LOMCE, ley educativa promulgada en 2013 y actualmente vigente, deja libertad a las comunidades autónomas para establecer la carga horaria de la asignatura e incluso para decidir si se imparte o no. Pongamos como ejemplo la Comunidad de Madrid. En ella la LOMCE ha sido traducida en una hora y media semanal de Educación Artística para los alumnos de Educación Primaria (desde los seis hasta los doce años de edad)

Comunidad de Madrid, donde la LOMCE ha sido traducida en una hora y media semanal de Educación Artística para los alumnos de Educación Primaria (desde los seis hasta los doce años de edad).

El tiempo para la asignatura de música en particular debe ser compartido con Educación Plástica y Visual. Lo que reduce sólo 45 minutos semanales la enseñanza musical. ¿Es esto suficiente para alumnos que están conformando las bases de la persona que llegarán a ser en el futuro?

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Es evidente que el tiempo dedicado en la escuela a la música no es suficiente. Esto repercute negativamente en la educación musical de los niños.  Pero también es cierto que en la mayoría de los casos la asignatura no se enfoca de una manera adecuada. Queda relegada a un puesto casi invisible, a ser una “maría” prescindible. Generalmente está en un nivel inferior al resto de materias.

Sin embargo, la música no es para nosotros simplemente lo que aprendemos en el colegio.

¿Qué es la educación musical entonces?

Este arte es algo común en todas las culturas y tiene un papel fundamental en nuestra vida diaria. ¿Quién no se ha emocionado con una banda sonora, bailado sin parar con su canción favorita o conocido una banda por una persona especial? ¿Quién no recurre a su playlist depre en momentos de bajón o a la de temazos antes de salir de fiesta?

La música pone nombre a nuestros sentimientos y actúa directamente en nuestro sistema nervioso central. Siendo capaz de alterar el estado inicial anterior a la escucha de una manera positiva o negativa.

educación musical
La música tiene un impacto enorme en el desarrollo intelectual, social y personal.

El objetivo principal de la música en la etapa de Educación Primaria es ambicioso. También es tangible si se prioriza frente a los demás; enseñar a disfrutar, comprender y expresar los sentimientos propios a través de este arte. No se pretende crear músicos profesionales y futuros compositores de éxito. El objetivo es despertar la capacidad creativa y el amor hacia la escucha musical. De esta manera poder desarrollar, si se desea esta competencia de una manera más profesional y detallada pero en escuelas de música específicas o conservatorios.

¿Qué beneficios tiene la educación musical?

La música tiene un impacto enorme en el desarrollo intelectual, social y personal. Las actividades orquestales, corales y de grupo desarrolladas en esta asignatura ayudan a la cohesión social. También a hacer florecer el sentimiento de pertenencia a un grupo, muy importante durante toda nuestra vida. Pero, esencial durante la infancia y la adolescencia.

El trabajo en grupo, el compromiso y la sensación de estar realizando un esfuerzo común se producen al participar en un conjunto musical, ya sea en la escuela o en un conservatorio profesional

La reducción del estrés y el incremento de la concentración también vienen de la mano de una canción. Las actividades musicales generan reacciones positivas en los alumnos. Son percibidas como algo interesante y divertido. Pedagogos y maestros están de acuerdo en que la motivación por comenzar una tarea y el interés por continuarla son las dos claves educativas, ya que generan una mejor disposición a las tareas.

Los niños asocian la música a momentos de felicidad, algo tan simple como eso. Además, diversos estudios muestran que las habilidades relacionadas con el lenguaje y la numeración. Por muy distintas a este arte que parezcan. Se realizan con mejores resultados si hay un contacto frecuente con la música. Mediante danza, tocar un instrumento o actividades rítmicas y armónicas. La creatividad y el auto-control emocional también se ven afectados de una manera muy positiva. Así como la autoestima y la confianza en uno mismo. Con gestos tan sencillos como realizar una actuación, repetir un ritmo, cantar o tocar un instrumento en público.

También a nivel físico…

El plano físico también saca partido de la escala musical; los beneficios posturales y de corrección del movimiento son claros. Los instrumentos musicales requieren una colocación específica. Por ejemplo, los pianistas deben mantener la espalda erguida pero relajada mientras tocan. Algo que con el tiempo de práctica diaria se traslada a la postura empleada al estudiar o comer. Se suele decir que los alumnos que estudian música en actividades extraescolares suelen tener un mejor rendimiento académico. Y, diversos estudios lo corroboran. Según uno de los más recientes, realizado por Arnaud, Cabanaca y Perlovskyb en 2013. La adquisición de hábitos y rutinas de práctica con el instrumento escogido se trasladan al plano escolar. Así como el refuerzo de conductas relacionadas con la constancia, el perfeccionismo y la disciplina.

Éstas han sido sólo unas cuantas razones por las que se puede afirmar con rotundidad que apostar con la música es apostar por un aprendizaje significativa. Un aprendizaje que realmente nuestros alumnos quieran continuar. Y, con el que, en definitiva, sean felices. Y esa meta, tan simple pero a la vez tan compleja, es el objetivo principal de los maestros y padres.

Artículo escrito por María Fresno Galán.