El patrón de conducta tipo A

El patrón de conducta tipo A (PCTA en adelante) es un constructo acuñado por los cardiólogos Friedman y Rosenman a finales de la década de 1950. Se referían a unos rasgos de personalidad o patrón de comportamiento que observaron en los pacientes afectados por alguna cardiopatía en sus estudios sobre el estilo de vida de estas personas.

Características del patrón de conducta tipo A

El patrón de conducta tipo A ha provocado una oleada de investigaciones que arrojan resultados de todo tipo. De hecho, algunos de ellos contradictorios. Podría ser debido a que posee características que son altamente influenciadas por factores ambientales y sociales. Estos, se ven modificados por cambios espaciotemporales que difícilmente pueden ser especificados con exactitud.

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No obstante, un análisis de los diferentes estudios realizados hace posible distinguir varias características comunes:

1)     Prisa e impaciencia

Este componente hace referencia a la sensación de urgencia continua en lo que respecta al tiempo. Afecta tanto a tareas que pueden ser relevantes como a cualquier actividad cotidiana. Personas con el patrón de conducta tipo A, ejecutan las tareas con prisa. Como si tuviesen un límite de tiempo y necesariamente se ha de cumplir, aunque tal tope no sea real.

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Personas con un patrón de conducta tipo A muestran amplia implicación laboral

Se muestran asimismo reacios a establecer un orden de prioridad en la realización de actividades. Tratando de hacer varias cosas a la vez.

Además, la impaciencia aparece como otra característica del patrón de conducta tipo A. Especialmente cuando se encuentran inactivos, por lo que suelen buscar algo que hacer.

2)     Implicación en el trabajo

La excesiva implicación y responsabilidad en el trabajo es otro de los elementos más notorios del patrón de conducta tipo A. Y no solo se da en la vida adulta sino que muchas veces es posible comprobar que ya en su etapa académica. Estas personas estaban muy implicadas en los estudios y frecuentemente han ostentado algún cargo en la universidad o en el instituto.

3)     Competitividad

Este factor se refiere a la tendencia de compararse con otros al realizar sus propias actividades y tra
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. Lo que les produce una sensación de estar compitiendo. Se trata de una característica que está estrechamente relacionada con la implicación en el trabajo y con la búsqueda de éxito y prestigio.

4)     Complejo Ira-hostilidad-agresión

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La competitividad es típica en personas con patrón de conducta tipo A

Se trata de una característica que puede ser definida como una actitud. Tiene un componente afectivo/emocional, un componente cognitivo y otro conductual. La parte emocional del constructo sería la ira. Referida a una emoción displacentera con sentimientos de diverso grado y su correspondiente activación fisiológica y neuroquímica.

El factor cognitivo es la hostilidad, que estaría referida a una serie de creencias y expectativas negativas y relativamente estables en el tiempo sobre lo que cabe esperar de los demás y de las situaciones.

El componente conductual es la agresión. No necesariamente ha de ser una respuesta de violencia física. Sino que puede expresarse a través de otras conductas como desvalorización de los logros ajenos, desacreditación de sus opiniones o no proporcionando ayuda a los demás.

Sobre la relación entre el patrón de conducta tipo A y las enfermedades cardiovasculares

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El patrón de conducta tipo A tiene relación con la presencia de problemas cardiovasculares

Desde la acuñación del concepto de patrón de conducta tipo A, son muchos los estudios que ponen de manifiesto la existencia de una relación entre el patrón de conducta tipo A, o cualquiera de sus componentes, y las enfermedades cardiovasculares. No obstante, no existe unanimidad a la hora de aportar una explicación del porqué de esta asociación.

Esta situación se debería, según algunos autores, a que ninguno de los modelos formulados ha obtenido evidencia suficiente para descartar a los demás. En cambio, otros investigadores consideran que existiría la posibilidad de que ninguno de ellos fuese desechable. La solución pasaría por adoptar un modelo integrativo, ya que las causas de esta relación son múltiples y muy complejas.

Analizando todos los modelos propuestos de forma conjunta, se puede observar que todos tienen en común dos elementos:

  • La hiperactivación continuada del organismo que provocaría este tipo de patrón de conducta.
  • La tendencia que tendrían estas personas a tener comportamientos poco saludables.

El patrón de conducta tipo A en el presente

Tras el origen del constructo, tanto éste como uno o varios de sus componentes han suscitado un gran interés científico y se han asociado en numerosos estudios con las enfermedades cardiovasculares, llegando en muchos de ellos a ser considerado como un factor de riesgo más para el desarrollo de estas dolencias.

No obstante, durante la década de 1990 comenzaron a surgir una serie de estudios. Éstos, ponían en entredicho que este patrón de conducta pudiera estar realmente asociado a las cardiopatías. Lo que provocó la pérdida del interés por parte de los investigadores.

Hoy día están realizándose nuevas investigaciones que buscan no desechar completamente el constructo de patrón de conducta tipo A. Es por ello que se están centrando en estudiar uno de los componentes del patrón de conducta tipo A que sí parece que puede estar relacionado con las enfermedades cardiovasculares: el complejo ira-hostilidad-agresión.

Muchos investigadores señalan que los conocidos como factores de riesgo “clásicos” (hipertensión arterial, diabetes, hipercolesterolemia, tabaquismo, etc.) tan solo explican el 50% de la varianza en la predicción del riesgo de padecer alguna enfermedad cardiovascular, por lo que no es una cuestión baladí investigar sobre otros posibles factores. Y el complejo ira-hostilidad-agresión es uno de los que más han llamado la atención.

La importancia del patrón de conducta tipo Apara la psicología

Con todo lo visto hasta ahora, queda claro que la presencia del patrón de conducta tipo A. Y, en concreto de un elevado nivel del componente hostilidad, en una persona es un asunto de gran importancia para el psicólogo, pues al fin y al cabo atañe al comportamiento humano y afecta a la salud de las personas.

Existen diversas maneras de intervenir sobre las características del PCTA. Esto incrementa el valor del tratamiento psicológico como forma de prevenir el desarrollo de una enfermedad cardiovascular. Si ya se ha dado, de prevenir recaídas y mejorar la calidad de vida. Dicha intervención psicológica, junto con la médica, sin duda mejoraría la salud integral del paciente dentro de la concepción biopsicosocial de la salud.