El teléfono contra el acoso escolar y malos tratos en el ámbito educativo (900 018 018) ya está operativo. Funcionará las 24h del día, durante todo el año, de manera gratuita. Y, garantizando el anonimato de quienes hagan uso de él.

Tal y como anunciaba el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte el pasado 1 de noviembre, Psicólogos, Juristas, Sociólogos y Trabajadores Sociales (entre otros) serán los profesionales encargados de atender las llamadas. También de derivar las denuncias a la Policía y/o Inspectores de Educación.

Ni una sola mención a la necesidad de tomar medidas educativas.

Crear un registro de incidencias, de posibles víctimas y de acosadores seguramente resulte una herramienta muy útil para cuantificar los hechos. ¿Pero qué ocurre mientras suceden?. Hemos llegado a un punto en el que visibilizar el problema es necesario pero insuficiente. Necesitamos empezar a generar respuestas.

Las situaciones de violencia dentro y fuera de las aulas no son nuevas. Desde hace años venimos observando que nuestros menores son protagonistas de situaciones en las que se comportan como agresores y/o víctimas. Pero es que desde hace décadas que también conocemos qué situaciones personales, familiares y sociales son las generadoras de tales conductas. Y afortunadamente contamos con una amplísima bibliografía al respecto. Y, lo que resulta más interesante, con una amplia gama de experiencias profesionales que desde hace décadas previenen estas realidades.

Saber hacer: formación docente y presencia.

Ser educadores nos convierte en maestros que se ocupan de las actividades relacionadas con las enseñanzas que imparte la Institución a la que pertenecemos. Pero, también nos convierte en guías, orientadores, compañeros de viaje. Debemos ofrecer una educación integral a nuestros alumnos. Y, esto exige una preparación específica; un saber hacer vinculado a la educación en valores y en inteligencia emocional.

Numerosas investigaciones señalan la relación existente entre competencia social y logros escolares, sociales y ajustes personales y sociales. Un entrenamiento en habilidades sociales (entendidas como conjunto de cogniciones, emociones y conductas que permiten la creación de relaciones satisfactorias y formas de convivencia eficaces) es lo que va a permitir a nuestros alumnos desarrollar unas habilidades psicológicas, académicas y sociales adecuadas.

El teléfono contra el acoso escolar ayuda, pero no previene.

Por otra parte, desde el mismo momento que nuestros alumnos comienzan cada curso escolar. Nos convertimos en “anfitriones” del momento comunicativo. Nuestro papel consiste en facilitar la comunicación y el acercamiento; de crear un espacio de encuentro a través de la cercanía y del contacto personal.

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Si somos capaces de resultar amigables y crear un espacio basado en el diálogo, la escucha, la aceptación, la comprensión, la confianza… proporcionando respuestas apropiadas, uniformes, sensibles, estaremos creando un clima agradable que posibilite unos lazos de afecto y seguridad futuros. Construiremos además el vínculo adecuado y necesario para iniciar nuestra labor educativa (el vínculo o apego supone el inicio de nuestro aprendizaje social). Y será nuestra capacidad de observación permanente, junto con nuestra presencia, la que permita detectar las situaciones violentas que abordaremos de manera grupal en el aula y de manera individualizada con los menores involucrados.

Cualquier situación educativa es una oportunidad

Es un error pensar que los conocimientos se adquieren por medio de la educación formallas aptitudes personales o sociales por medio de la educación informal y las actitudes y los valores por medio de la educación no formal. Cualquier momento es el idóneo para abordar cuestiones académicas, personales, familiares o sociales.

Un ambiente sin críticas por parte del educador o los compañeros y, libre de discriminación,. Se trata de que no ridiculice, no minimice ni invisibilice la violencia, contribuirá a que nuestros alumnos se sientan seguros y libres de amenazas. No es que estas medidas vayan a eliminar los problemas conductuales en el aula. Pero sí ejercerán una influencia paulatina que irá reduciendo los comportamientos indeseables en favor de una convivencia positiva. También de manera incluyente y libre de violencia. En conclusión, el teléfono contra el acoso escolar.