La felicidad es uno de los conceptos más explotados de nuestro siglo. Según la RAE, felicidad se define como: “Estado de grata satisfacción espiritual y física”

La publicidad nos vende todos sus productos en función de la felicidad que van a aportar a nuestras vidas. El objetivo vital de muchas personas consiste en ser feliz. Pero ¿podemos ser realmente felices? ¿Existe la felicidad?

Mitos sobre la felicidad

En primer lugar, existen muchos mitos en torno a la felicidad. Éstos son algunos de los más extendidos:

  • La felicidad consiste en disponer de los placeres primarios (comida, bebida, descanso y sexo). Esto no tiene por qué ser así. Sabemos que los seres humanos somos complejos. Una persona puede tener cubiertas estas necesidades y no sentirse feliz. Sin embargo, también puede haber otra persona que con insomnio se sienta a gusto con su vida.
  • La salud es imprescindible para ser feliz. Todo lo demás viene después. Ocurre lo mismo que en el caso anterior. No siempre se necesita salud para ser feliz. Hay numerosas personas que pasan por enfermedades crónicas (diabetes, cáncer…) y les sacan valiosos aprendizajes a esos procesos, sintiéndose felices y plenos en muchos casos.
El post no ha acabado, pero quizás te interese:
  • Para ser feliz, ayuda mucho tener dinero y poder. No siempre. Seguro que muchos lectores leerán con escepticismo este mito. Pero no es verdad que ser rico o poderoso nos haga ser más felices. Esto se debe en gran medida a lo que denominamos procesos de adaptación hedónica. Estos procesos se dedican a devolver nuestros niveles de “felicidad” a nuestra línea de base original. Las ganancias (como que te toque la lotería) o pérdidas (como puede ser el diagnóstico de una enfermedad) de felicidad son, por tanto, temporales. Así pues, la felicidad de una persona que se hace rica o poderosa dependerá de lo feliz que fuera antes, y no de ese dinero ni de ese poder adquiridos.
  • La gente con fe y creencias religiosas es más feliz. Como todos los anteriores, es también relativo.
  • La gente feliz está siempre contenta.
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La felicidad no implica que estemos siempre contentos

Realidades sobre la felicidad

Sin embargo, sí que disponemos algunos datos científicos acerca de algunos factores que influyen en la felicidad de las personas:

  • Rasgos de personalidad. Existen determinadas características que nos hacen más “propensos” a ser felices. Por ejemplo, la extraversión o el optimismo.
  • Lógicamente, el entorno en el que estamos inmersos influye en nuestra felicidad. Un contexto cálido, con relaciones afectivas sanas y condiciones ambientales saludables propiciará que seamos personas más felices.
  • Inteligencia emocional. La inteligencia emocional engloba la percepción y compresión de emociones, tanto propias como ajenas. Asimismo, implica la capacidad para regular estas emociones y para gestionarlas adecuadamente. Pues bien, se ha demostrado con las personas con mayores niveles de inteligencia emocional son más felices.
  • Relaciones sociales. La presencia de relaciones sociales sanas, así como la percepción de apoyo por parte de las mismas, es un factor clave para que seamos felices.
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Factores como la inteligencia emocional, las relaciones sociales o el entorno influyen en nuestra felicidad

¿Existe entonces la felicidad?

Lo cierto es que sí existe. Podemos llamarlo felicidad o bienestar psicológico. Lo que ocurre es que quizá no es lo que nos han vendido que es.

En primer lugar, ser felices no es una obligación. Ni tampoco es necesario que nuestra vida sea perfecta para que lo seamos. En segundo lugar, no necesitamos cosas materiales para sentirnos bien. Y, por supuesto, tampoco es necesario que estemos siempre sonrientes y positivos.

En resumen, lo que intento deciros es que busquéis vuestra felicidad. Pero no la que nos intentan colocar a todos, sino la real.

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