Tranquilidad, que no cunda el pánico. Genialidad y locura no están necesariamente relacionados.

¿Cómo se relacionan genialidad y locura?

Si te consideras un/a genio/a de tu generación, quizás lo eres, pero no necesariamente estás loco/a. Genialidad y locura no necesariamente van siempre de la mano. Aún así, sí es cierto que existe cierta correlación entre ambos constructos psicológicos.

La genialidad y locura están bajo la lupa de la investigación desde Aristóteles. El filósofo griego concebía la genialidad y locura como aspectos “genéticos“. Pero ya en el siglo XX, el famoso psicólogo británico Havelock Ellis publica A Study of British Genius.  En él detalla estudios que demuestran que pacientes psicóticos manifestaban una creatividad superdotada. Hubo que esperar a finales de siglo para Hans J. Eysenck revisara estas antiguas investigaciones que le permitieron concluir que en realidad lo que guarda relación con la genialidad no es la psicosis (locura) si no el psicoticismo, es decir, una disposición psicológica subyacente a desarrollar síntomas psicóticos.

Existe una base genética común para el gran potencial creativo y la desviación psicológica

Hans J. Eysenck.

Eysenck era biólogo y no psicólogo, lo que le llevó a estudiar al ser humano en su lado más temperamental y no bajo los atributos de la personalidad que se habían estudiando hasta entonces. El temperamento lo explicaba con factores fisiológicos tal y como habían hecho Hipócrates o Galeano antes que él. Hipócrates explicaba la personalidad en función de exceso, o escasez de determinados fluidos corporales. Sin embargo, Galeano lo hacía a través de cuatro tipos de temperamento (Sanguíneo, colérico, flemático y melancólico). Eysenck desarrolló la teoría de Galeano y propuso una medida bidimensional, la primera de ellas era el neuroticismo y la segunda la extraversión/introversión.

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¿Qué dicen los estudios?

Modelo de la personalidad de Eysenk
Modelo de la personalidad de Eysenk

El estudio de la personalidad ha sufrido notables avance, la genialidad como tal no ha conseguido ser definida psicológicamente. Desde el punto de vista teórico se entiende como genio /a aquella persona con un CI superior a 165.  Pero, no es el único requisito ya que además se ha de tener una estructura cognitiva determinada. Cuando cada uno de nosotros nos enfrentamos a un problema, lo intentamos resolver de manera diferente. Hay dos maneras que son las más habituales en nuestros razonamientos, sobreinclusiva /expansiva o restringida.

¿Cómo sé qué tipo de búsqueda mental utilizo para encontrar soluciones?

Para determinar tu tipo de búsqueda mental vamos a hacer un ejercicio muy básico. Ojo, esto no esclarece tus mecanismos cognitivos, ya que determinar con seguridad cómo funciona tu capacidad resolutiva conlleva invertir gran cantidad de tiempo. Aún así, si te pica la curiosidad, vamos allá.

Piensa una palabra o término relacionada con “pie“. Cuando la tengas, sigue leyendo.

Seguramente me digas “zapato“, “zapatilla“, “mano“, “dedo del pie“, de ser así utilizas un razonamiento expansivo pues has contemplado pocas posibilidades. Mientras que si has elegido palabras o términos del tipo “soldado de a pie”, “juanete“,”callo“o “a pie de calle” eres una persona considerada como sobreinclusiva por  contemplar demasiadas posibilidades. Eysenck demostró que personas con pensamientos sobreinclusivos y que puntuaban alto en CI podían ser consideradas genios creativos, pero además estas personas tendían hacia el psicoticismo. Además, en aquellas personas con pensamiento sobreinclusivo y síntomas psicóticos, podían aparecer psicosis más o menos graves.

Resumiendo, se puede afirmar que existe una relación entre creatividad y personalidad. El empujón necesario para transformar la creatividad en logro. Por ejemplo, para materializar la 5ª sinfonía de Beethoven es poseer un patrón cognitivo basado en el sobreinclusismo y un temperamento psicótico. En psicología las afirmaciones irrefutables no existen apenas, por lo que no se puede afirmar que todos los genios están locos a pesar de que existan determinadas variables que si se combinan pueden llegar a confirmar tal afirmación. Por tanto, no existe una relación causal entre genialidad y locura, aunque ambos comparten un funcionamiento cognitivo sobreinclusivo.

El psicoticismo en ausencia de psicosis es el elemento crucial para materializar el rasgo de creatividad en un logro real”

Hans J. Eysenck

 

1 Comentario

  1. Es cierto, la educación especializada desde la más tierna infancia es mucho más importante para la genialidad que el talento natural por una buenas condiciones genéticas de unos padres también excepcionales. Un genio en gran parte no nace, si no que se hace, personas con extraordinarias dotes si no se las trabaja se quedan en nada. Es decir que un genio es trabajo continuo con una educación excepcional, más las circunstancias adecuadas y afortunadas de vida para poder ejercitarlo.

    El máximo potencial de las personas con elevadas capacidades no se obtiene de una formación oficial solamente, si no que requiere además de que la persona le apasione lo que haga siendo un alumno muy aplicado, le entusiasme someramente a lo que se dedique, que tenga los mejores profesores motivados y muy bien preparados. Un genio es aquel que hace asombrosamente fácil lo que es enormemente difícil para el resto de los mortales, en cualquier faceta de la actividad. Fruto de muchos años de entrenamiento… Por lo que puede pasar que uno sea un genio para una cosa y para otras, un inútil redomado.

    La creatividad no nace porque si, de la nada, está basada en la lucidez y en la agudeza mental, en el antaño vivido y asimilado, en la flexibilidad de pensamiento, en la genialidad de captar e interpretar conexiones de las cosas donde casi nadie las ve, y sobre todo en los objetivos premeditados. No es únicamente el resultado de un instinto innato que nace de dentro, por mucho que nos esforcemos por infundirle carácter exclusivamente consciente, ni tampoco como algo espontáneo, sino que proviene de las lecturas y las experiencias vividas del que crea algo nuevo con cierto grado de insatisfacción. Consiste por lo tanto la genialidad en creer en ti mismo para desarrollar algo que examinas como excelente y válido, aunque los demás mortales no lo vean así…

    Ese don de la genialidad, que recibimos sin pedirlo de nacimiento, moldeado con disciplina y constancia, sin haber hecho nada para merecerlo, es un préstamo que la vida nos da por algún motivo, y que estamos obligados y debemos desarrollarlo al máximo para compartirlo, por el bien colectivo, y ofrecérselo a los demás como un regalo sin que haya sido solicitado. A veces de cosas que aparentemente en la vida ordinaria y normal no tienen ningún valor, como este mundo de facebook ofrecido gratutitamente, pero que muy bien analizadas llevan un fino toque de genio para el que sepa captarlo.

    ARTURO KORTÁZAR AZPILIKUETA MARTIKORENA ©

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