Hoy en día con tantas cosas que tenemos que hacer nos encontramos viviendo con el piloto automático. La mayoría de nuestras reacciones y comportamientos son también automáticas. No solemos autorreflexionar por qué actuamos así. Todas estas reacciones están basadas en nuestros conocimientos, creencias y experiencias del pasado. Vivimos una experiencia, aprendemos de ella y luego nunca más volvemos a cuestionarla.

autorreflexionar
Photo By María Victoria Heredia Reyes
¿Qué pasaría si en vez de vivir y reaccionar automáticamente, reflexionamos y observamos nuestras emociones antes de reaccionar? ¿Por qué es importante autorreflexionar? 

Si observamos desde afuera nuestros sentimientos seremos capaces de decidir a consciencia nuestras reacciones ante un input. Podremos entendernos mejor y así actuar de una manera asertiva con los que nos rodean. ¿Cómo se hace esto? Autorreflexionar y reaccionar a consciencia es una cosa que se aprende practicando. Hay que tener en cuenta que todos nuestros sentimientos y reacciones tienen un por qué. Muchas veces puede pasar que nos enfadamos con alguien porque nos ha dicho algo que percibimos ofensivo en ese momento. Pero, no comprendemos del todo el motivo de nuestro enfado, ¡simplemente estamos enfadados!.

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Debemos en ese momento observar el sentimiento de enfado y reflexionar de una manera muy empática con nosotros mismos lo que estamos sintiendo en ese momento y preguntarnos. ¿Cuál es el motivo real de nuestro enfado?, es decir, ¿estamos enfadados por lo que nos han dicho en ese momento, o es un cúmulo de cosas y sentimientos que pertenecen a otros momentos o incluso a otras personas?

Una manera de filtrar el input antes de reaccionar seria considerar otras causas por la cual esa persona nos dijo lo que nos dijo. A lo mejor no lo ha hecho con la intención que pensamos. Quizás no lo ha querido decir de esa manera, o no nos ha entendido bien, etc. Hay que tomar en cuenta que así como nosotros podemos tener reacciones que a lo mejor no concuerdan en su totalidad con la situación. Las demás personas les pueden pasar lo mismo. Del mismo modo en el que podemos reflexionar y profundizar sobre nosotros mismos y nuestras reacciones. Además, podemos hacerlo con las personas que nos rodean. Ser empáticos con ellos y de alguna manera ponernos en sus zapatos.