La capacidad de innovar en nuestro día a día nos puede aligerar muchas emociones negativas que ocasiona la rutina. Hacer una nueva receta, cambiar la habitación de decoración, dibujar un paisaje. Incluso, escribir una historia favorece la mejora de las capacidades cognitivas. Además, nos ayuda entretanto a conocernos más a nosotros mismos. Hacer las cosas de otra manera, también nos puede aportar que encontremos soluciones de manera más fácil a problemas que saturan nuestra mente y nos impiden disfrutar el momento. En definitiva, la creatividad nos protege de la rutina y de la saturación cognitiva.

Pero bueno, esto no es lo principal. No está todo en proponernos cambios realistas, sino en hacerlos con optimismo y dedicación. Según Martin Seligman, uno de los pioneros en hablar sobre la inteligencia emocional:

“Una actitud pesimista puede parecer permanente, pero no nos desanimemos. En realidad los pesimistas pueden aprender a ser optimistas. Esto se consigue aprendiendo nuevas habilidades cognitivas. Habilidades que fueron descubiertas en laboratorios y que las convalidaron rigurosamente”

El post no ha acabado, pero quizás te interese:

Por tanto cuando hacemos una tarea creativa, tenemos que experimentarla como un juego. Nadie nos dijo que fuese a ser tan sencillo, tampoco nacimos con todas las capacidades para hacerlo, si no es con práctica. No desanimarse es la forma de seguir haciendo un trabajo y quejarse es lo último que tenemos que hacer. Pues nunca acabaremos lo que empezamos al verle mil defectos.

Entretanto, la creatividad nos protege de la rutina. También nos aporta resiliencia.  Alejan los malos pensamientos y nos hace enfrentarnos a nuestro día a día con otra visión. Todo lo que la resiliencia nos da se resume en lo siguiente: flexibilidad mental, iniciativa, seguridad, humor, mejora de la autoestima, capacidad para comunicarse y relacionarse y solucionar problemas o aprender de la experiencia.

Por otra prarte si nos paramos a pensar en la educación….

“Cuando estás en la universidad , hay tantas limitaciones en ti. Es perjudicial para la expresión creativa “, dice Epstein , autor de ” El gran libro de la creatividad de juegos” ( McGraw -Hill , 2000)

“ La creatividad nos protege de la rutina y es algo que se puede cultivar”

En definitiva y por todas estas razones, el arteterapia y la musicoterapia son disciplinas con un gran auge en la psicología clínica y social. Es capaz de ayudar a pacientes con Alzheimer, Parkinson, personas con autismo y diversidad funcional etc.

Otros campos a destacar fuera de la psicología clínica, serían los de la innovación organizacionalApuntan al pensamiento divergente (creatividad) como forma de potenciar el surgimiento de nuevas ideas y nuevos métodos de trabajo.

Deja un comentario