Las primeras conductas de un caso de maltrato son sutiles. Suelen tratarse de conductas de control y de celos. Pero, ¿qué ocurre en la víctima? ¿Es consciente de estar sufriendo maltrato?

“Creo que me estoy volviendo loco/a” es el motivo de consulta de muchas personas emocionalmente maltratadas que acuden al psicólogo en busca de una explicación. Ni siquiera las han rozado, pero notan que algo no va bien. Tienen miedo solo con sentir esa mirada de sus parejas, pero no saben por qué. Porque, a fin de cuentas, “no, nunca/aún no me ha pegado, así que el problema debo ser yo”. En este artículo veremos cómo identificar las primeras conductas que aparecen en el maltrato. También, proporcionamos algunos consejos para actuar en caso de ser testigos de un caso.

Como bien titula Pamela Palenciano: “no solo duelen los golpes”. La Violencia de Género crece a partir de una semilla muy poco visible llamada “maltrato psicológico”. Porque si la persona que nos atrae nos insulta o nos pega en nuestra primera “cita”, hay muy pocas posibilidades de que la aguantemos una segunda. Por lo tanto, para explicar la violencia que se ve, es necesario saber cómo se abona el terreno.

Como el maltrato a veces se maquilla con preocupación, considero imprescindible facilitar un ejemplo que nos ayude a comprender qué son interés, preocupación y control.
INTERÉS PREOCUPACIÓN ALARMA: CONTROL
–         ¿Y qué vas a hacer hoy?

–         Nada, salir con unos amigos.

–         ¿Por el barrio?

–         No, por el centro, a un nuevo sitio que han abierto.

–         Pues si está bien, podemos ir juntos otro día.

–         ¿Dónde estás?

–         En el Centro

–         Ya, pero dónde

–         Al lado del metro ¿por?

–         Porque me han dicho unos amigos que por ahí se junta un grupo de gente que pega a homosexuales. Ten cuidado.

–         ¿Y qué vas a hacer hoy?

–         Nada, salir con unos amigos.

–         ¿Por dónde?

–         Por el centro.

–         Ya, pero dónde exactamente.

–         Pues a la cervecería.

–         ¿A qué cervecería?

–         A la que hay frente a la parada del bus.

–         ¿Y quién va?

–         Pues los de siempre

–         ¿Susana, Juan y estos?

–         Sí ¿por qué?

–         Nada, nada, por saber.

Soy consciente de que los diálogos no van a ganar el Óscar al mejor guion, me sirve con que se entienda el concepto. En resumen: interés y preocupación no resultan en control.

¿Qué son la preocupación, el control y el interés? ¿Son todas maltrato?

La preocupación es un estado de inquietud por un hecho objetivo (un grupo de agresores en un barrio cercano) o por una realidad interpretada de manera errónea (Juan va a tomar unas cervezas con el grupo de amigos = Juan quiere conquistar a su pareja). Estas últimas interpretaciones, de no ser atajadas o tratadas a tiempo – a veces, por un profesional – pueden evolucionar en celos. Estos son sinónimo de control, inseguridad del celoso e invasión de la intimidad del celado.

¿Cómo identificar los primeros signos de maltrato?
Frases como esta legitiman el control y los celos haciéndolo algo normal cuando en realidad es una conducta de maltrato.

Suelen ser uno de los primeros signos del estar siendo maltratada psicológicamente. Y,  persiguen reducir la intranquilidad del celoso mediante algo muy simple: que el celado deje de lado a los amigos del sexo contrario (o del mismo, en caso de homosexuales) y, posteriormente, a todas sus redes de apoyo en general, las cuales le pueden quitar la atención de la víctima o hacerle ver que la están alienando.

Por supuesto, este tipo de conductas, en un principio, no se piden de frente, mediante diálogo. Se trata de un juego sutil:

Marina ha quedado con su novio Antonio tras salir a tomar algo con sus amigos. Entre los que iban algunos chicos. Este se muestra raro, distante: habla con monosílabos y prácticamente no mira a su novia a la cara. Cuando Marina le pregunta qué le ocurre, él simplemente le contesta un “nada, tú sabrás” con un tono extraño, dando muestras de que no lo piensa hablar ni ahora, ni luego. Marina se come la cabeza durante horas preguntándose qué habrá hecho mal. Quizá lo mejor sea salir menos  con los chicos, así que opta por quedar más  con Antonio dejando un poco de lado a sus amigos. Entonces, todo vuelve a ir bien.

Pensando que todo habría vuelto a la normalidad, Marina queda de nuevo con sus amigos un día puntual. Obteniendo, por parte de su novio el mismo resultado distante de antaño. Como dos veces bastan para saber a ciencia cierta cuál es el problema, deja de quedar con sus amistades para no hacerle daño. De todos modos, él ya le ha dicho un par de veces que sus amigos son un poco infantiles y su compañía le hace parecer un poco tonta. Quizá tiene razón.

Lo más importante a tener en cuenta es que el agresor no dialoga, no se explica. El objetivo no es dejar pasar un poco el enfado y tratar el tema luego. La víctima rumie qué puede ocurrir en cualquier tipo de situación que a él no le convenga, qué es lo que ella ha hecho mal y ponga remedio sin que él tenga que decir nada para conseguirlo. De ese modo, la víctima ha actuado siempre por voluntad propia, es culpa suya. Él nunca le ha dicho que deje de ver a sus amigos. Esto sucede, sobre todo, en un principio.

No os preocupéis, que luego él también habla, vaya que si habla.

Pedro ha dejado de quedar con sus amigos porque Julián se mosqueaba cada vez que estaba con ellos. Tampoco habla mucho por teléfono, hay veces que le mandan mensajes que ponen nervioso a su chico. Seguramente por eso le mira el móvil de vez en cuando, porque no confía en ellos, dice que le odian, que intentan separarlos. A ver, a veces hablan mal de Julián, sí, pero porque no le conocen bien, dicen que manipula a Pedro. No se dan cuenta de que solo se preocupa.

¿Cómo identificar los primeros signos de maltrato?
La conducta de ver el móvil de la pareja también es maltrato a través de celos y del control

Ahora la pareja queda mucho, casi cada día, lo que seguramente resulta un poco agobiante para Julián porque se ha vuelto un poco (más) raro. El otro día, mientras estaban cenando y Pedro le estaba contando un chiste, su novio le preguntó si nunca se había fijado en que tenía una voz un poco chillona. Al principio, Pedro se quedó descolocado, pero no le dio más importancia. Con el tiempo se acostumbró a que su pareja le soltara ese tipo de comentarios de vez en cuando o juzgara severamente las opiniones que no compartían. A veces también lo hacía cuando no estaban a solas.

Quién sabe, quizá Julián tuviera razón. Meses después Pedro se pregunta qué pudo ver su novio en él con la de tonterías que dice y hace al día, que él no se había fijado nunca, pero son muchas. Qué suerte que Julián le haya elegido.

¿Qué hace el agresor?

En definitiva, el agresor mina la autoestima de la víctima con comentarios sutiles. Pero dañinos, que ella interpreta en base a lo que seguramente pueda pensar el agresor. Desde algo leve como criticar su voz (os aseguro por experiencia que ocurre), hasta hacerlo con su modo de pensar o cualquier pequeña acción que al maltratador no le parezca adecuada, todo tiene cabida para hacer que los Pedros y Marinas del mundo crean que su suerte radica en que el agresor les vea con buenos ojos. Ellos ya solo se miran en el retrato que su maltratador ha pintado de ellos, tal es el machaque continuo. Para que os hagáis una idea, salvando las distancias, se puede comparar con un resfriado: un lunes nos podemos levantar con un leve dolor de garganta al que no damos importancia y, sin saber cómo, el viernes nos encontramos en la cama con fiebre.

¿En qué se diferencia el maltrato de una opinión personal?

No obstante, es cierto que todos tenemos defectos y no nos maltrata psicológicamente cualquier persona que nos dice algo que no le gusta de nosotros. El matiz se encuentra en los excesos: si ella es perfecta y tú no haces nada a derechas, incluso cosas por las que no tienes la culpa (por ejemplo, ser bajito)… empieza a preocuparte. No, no es ironía.

¿Cómo identificar los primeros signos de maltrato?
NO, NO, NO. Los celos son celos y, además, maltrato.

El maltrato psicológico, por supuesto, no está formado solo por los pocos comportamientos que, por temas de espacio,  he podido exponer aquí. Se trata de un conglomerado de acciones que ocurren simultáneamente, pudiendo evolucionar en agresividad (gritos, reproches) si el agresor considera que la víctima no se encuentra totalmente controlada. Algo que veremos en la próxima entrada.

Ahora ¿qué se puede hacer?

El Ministerio de Sanidad ofrece una serie de claves para detectar los primeros signos del maltrato  e Infomaltrato obsequia con una lista de indicios muy detallada que resulta muy interesante conocer. Recuerda que todos ellos van acompañados de sutileza para desembocar en ese famoso “¿estoy loco?” y que también los hombres pueden ser víctimas de maltrato. Menor frecuencia no significa inexistencia.

Si estás en pareja y crees que estás siendo maltratado psicológicamente: ante la duda, como prevención, inclínate por el sí y deja esa relación. Todos tenemos defectos, pero también virtudes. Si tu pareja solamente ve tus defectos y sus virtudes, busca ayuda y pon freno. Y, por supuesto, rodéate de las personas que te quieren, lo entenderán, tú no tienes la culpa. Que nadie te impulse a apartarlos de tu vida.

¿Qué no hacer para ayudar a una persona maltratada?

Si alguien que conoces está siendo maltratado psicológicamente: NO juzgues y NO le digas de entrada que deje a su maltratador. Las víctimas suelen tardar bastante en ser conscientes de que la situación que viven no es normal. La clave reside, de nuevo, en actuar con sutileza. Permanece a su lado y lucha por quedar con él/ella las veces que pueda, no importa que sean pocas, no se lo recrimines. Si te cuenta alguno de los problemas que tiene con su pareja, atiende y no cargues contra el maltratador.

Comentarios como “¿y cómo te sientes cuando ocurre eso?”, “Si necesitas hablar, ya sabes que estoy aquí”, “no sé, yo sí encuentro tus chistes muy divertidos” son preferibles a “X te está maltratando” que pueden llevar a que la víctima piense “X tiene razón, todos nos quieren separar”. Recuerda que, sumado al machaque continuo del agresor, cuando estamos enamorados, nos volvemos un poco lelos, que hay cambios en nuestro cerebro que no nos hacen pensar con claridad. A veces estar es más efectivo que aconsejar.

Si te ves reflejado/a en la actitud de los maltratadores del artículo: puedes conseguir dejar de verte en ese espejo. A día de hoy parece que solo los psicópatas no tienen remedio y estos no constituyen un porcentaje amplísimo de la población, así que lo más probable es que puedas cambiar y aprender a querer bien. Nunca se deja de aprender a ser mejor.

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Si eres víctima de violencia de género o conoces a alguien que pueda estar en esa situación llama al 016. Podrán ayudarte, asesorarte y ayudarte a ayudar. Si eres menor/adolescente y víctima de maltrato en tu hogar, los psicólogos de la Fundación Anar están disponible también las 24 horas en el 900202010 (gratuito). 

No lo olvides: el silencio es el mejor amigo del abuso.