¿De dónde surge este miedo a las emociones?

El miedo es parte del ser humano como muchas otras emociones.  Las cuales normalmente etiquetamos como positivas o negativas. Solemos decir que la alegría es positiva y otras emociones como la rabia, el miedo y la tristeza son negativas. Además, se suele acompañar de un pensamiento de evitación ante ellas. Es decir, se dice que no es bueno sentirlas. De esta manera surge el miedo a las emociones.
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¿Por qué pensamos esto?

miedo emociones
El miedo a las emociones nos lleva sufrimiento.

Todo viene de nuestra educación y de la sociedad en la que vivimos. Cuando somos niños nuestros padres quieren que seamos niños fuertes. Y, cuando nos caemos, lloramos o estamos tristes por algo, nos suelen decir: «eso no es nada», «no llores”, o «eso no es causa para que te pongas así». Automáticamente aprendemos desde niños que dichos sentimientos son negativos y que no hay que sentirlos. Desarrollamos de esta manera miedo a las emociones negativas. Además, que si los sentimos entonces somos débiles o malos. Creencia que nos dura para siempre a menos que recapacitemos. Por esto debemos darnos cuenta de que todo lo que pasa dentro de nosotros pasa por algo. Es decir, tiene una razón, pero sobre todo, que lo que sentimos es lícito. Por tanto, no se debe etiqueta de bueno o malo, simplemente ¨Es¨.

 ¿Cómo solucionamos el miedo a las emociones?

 Debemos permitirnos el dejar fluir las emociones. Y, antes de juzgarlas, lo que hay que hacer es observarlas y entender el motivo por el cual están y que es lo que necesitamos en ese momento de nosotros mismos y de los demás. Al aceptar lo que sentimos podremos entenderlas mejor. También dejaremos de tener miedo a las emociones. Esto nos hará partir desde ese entendimiento para actuar de acuerdo con lo que es mejor para nosotros. Si las juzgamos y bloqueamos es solo cuestión de tiempo que exploten en cualquier momento y nos haga daño a nosotros y a las personas que están a nuestro alrededor.