Imagino, querido lector/a, que si has llegado hasta ese post es porque te gustan las canciones tristes y nostálgicas. Canciones que hablan de un amor que se fue, de la distancia, de lágrimas, etc… Lo que tienen en común todas estas canciones tristes es que despiertan una sensación difícil de describir. Algo así como una congoja hedónica.

La explicación científica del por qué nos gustan las canciones tristes

Las canciones tristes nos ayudan a gestionar el dolor de nuestro pasado.
Las canciones tristes nos ayudan a gestionar el dolor de nuestro pasado.

Esta extraña sensación que provocan determinados acordes ha sido explicada por la comunidad científica. Concretamente, en la Universidad de Berlín han resuelto el enigma de por qué nos gustan las canciones tristes. Todas estas poéticas letras que hablan de amores perdidos o imposibles implican una especie de desahogo para nuestro cerebro. Esto permite que nos relajemos al conectar con nosotros mismos. Letras melancólicas acompañadas de sonidos lentos y suaves nos provocan un estado gratificante en el cual solemos encontrar la paz y revelar nuestras emociones dormidas.

Con cierta seguridad conoces una canción triste y dolorosa que te encanta y que además la escuchas en bucle. Pero, tranquilo/a , no eres masoquista.

El post no ha acabado, pero quizás te interese:

Investigaciones sobre las canciones tristes

Las razones que te llevan a reproducir una canción triste una y otra vez, las exponen LiiLa Taruffi y Stefan Koelsch:

En primer lugar, la música triste provoca una catarsis emocional que lleva a una sensación placentera. Además, la música es un tipo de lenguaje universal y por ello en ocasiones pacientes de Alzheimer u otra enfermedad neurodegenerativa reaccionan a la música de una manera muy positiva.

Las canciones tristes sirven para mejorar nuestra inteligencia emocional
Las canciones tristes sirven para mejorar nuestra inteligencia emocional

En segundo lugar, la emociones que emergen de este tipo de música nos ayuda a mejorar nuestra inteligencia emocional. Concretamente nos ayuda a profundizar en el concepto de tristeza para que sea mejor gestionada por nuestro cerebro. Un ejemplo, al escuchar una canción sobre lo maravillosa que fue (o no) una relación que acabó, pensamos en el pasado de una manera sosegada que te ayuda a gestionar el dolor hasta llegar a la paz emocional. Los participantes de la investigación  afirmaron ser capaces de resolver algunas dificultades emocionales cuando escucharon música triste por la capacidad catártica que conlleva.

Por último, mi parte favorita, ¿Qué pasa en nuestro cerebro para que nos alivie la música triste? Pues bien, este alivio se debe a la segregación de prolactina. Esta hormona alivia nuestro dolor emocional y se encuentra presente cuando lloramos.

Ahora ya sabes por qué te gustan las canciones tristes. No es por otra razón que porque te ayudan a superar el dolor. Dolor para el dolor.

Si has aguantado todo el artículo te dejo una buena dosis de prolactina.