En este artículo se introducen e identifican los principales procesos básicos (atención, percepción, memoria, razonamiento, pensamiento y conducta) que aparecen alterados en diferentes trastornos psicopatológicos. Es decir, son los procesos Cognitivos Conductuales alterados en trastornos mentales.

Numerosos estudios han confirmado que los pacientes con trastornos psicopatológicos presentan problemas en el funcionamiento que se manifiestan a través de alteraciones en diferentes aspectos de la cognición y la conducta. A continuación, se resumen los procesos cognitivo-conductuales más estudiados en Psicopatología. Tenemos una tabla que resumen los mismos procesos Cognitivos Conductuales alterados en trastornos mentales pero especificados por cada proceso y trastorno.

Procesos Cognitivos Conductuales alterados en trastornos mentales

No te pierdas nuestra TABLA RESUMEN con los procesos Cognitivos Conductuales alterados en trastornos mentales. En ella especificamos cómo está alterado cada función en cada trastorno.

Atención

La atención será el primero de los procesos Cognitivos Conductuales alterados en trastornos mentales que vamos a estudiar. Las personas con trastornos psicopatológicos con frecuencia muestran un patrón desadaptativo de atención selectiva. También denominado sesgo atencional o hipervigilancia a estímulos específicos que son congruentes con sus principales miedos y preocupaciones.

Los sesgos atencionales pueden incluir:
  • La detección selectiva de un peligro en el ambiente (p.ej., un objeto fóbico)
  • La focalización en cambios fisiológicos y sensaciones corporales propias (p.ej., la aparición de palpitaciones y otros síntomas de ansiedad)
  • La búsqueda de una recompensa (p.ej., la aprobación social)
  • O la evitación atencional y la detección de señales de seguridad (p.ej., una puerta para escapar).
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Por ejemplo, una persona con fobia social atenderá selectivamente a señales de evaluaciones negativas por parte de otros. Así como a signos internos de su propia apariencia ansiosa (ponerse rojo, temblores, palpitaciones, etc.). Por su parte, un individuo con hipocondría probablemente se focalizará en claves físicas que puedan constituir indicadores de enfermedad.

Los sesgos atencionales hacia tipos particulares de estímulos pueden conllevar un procesamiento de la información que confirme las creencias y las preocupaciones previas y que, además,  interfiera con el procesamiento de información que las desconfirme.

Asimismo, la evitación atencional y la atención hacia claves de seguridad podrían impedir la habituación y la reevaluación de estímulos percibidos como amenazantes. Todo ello contribuiría al mantenimiento del trastorno.

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Memoria

Los procesos de memoria cobran protagonismo cuando nos referimos a los procesos Cognitivos Conductuales alterados en trastornos mentales. Los procesos que han recibido mayor atención incluyen la memoria selectiva, la memoria sobregeneralizada, la presencia de recuerdos recurrentes e intrusivos, y la codificación y recuperación evitativa.

  • Memoria selectiva.
    • Las personas con distintos trastornos psicológicos recuerdan de forma selectiva información congruente con sus principales miedos y preocupaciones. Se han encontrado sesgos de memoria explícita en el trastorno de pánico y el trastorno obsesivo compulsivo (TOC). También en el trastorno estrés postraumático (TEP), el trastorno de ansiedad generalizada (TAG). Incluso, en el trastorno somatomorfo, los trastornos de la alimentación, la depresión. Por último en el trastorno bipolar y el abuso de alcohol.

Por ejemplo, las personas con depresión muestran mejor memoria explícita para contenidos negativos. Por ejemplo, palabras con contenido emocional negativo, caras de tristeza, etc. que para los positivos. Además, los individuos con depresión muestran una mayor recuperación de información negativa cuando son comparadas con las de un grupo control.

  • Memoria autobiográfica sobregeneralizada.
    • Este proceso de memoria hace referencia a la tendencia a recordar la información biográfica de una manera difusa, vaga y generalizada (p.ej., “mi vida no ha merecido la pena”, “he tenido experiencias muy negativas”). Esta tendencia ha sido observada principalmente en personas con depresión, trastorno bipolar, TEP y trastornos de la alimentación.
  • Codificación y recuperación evitativa.
    • Incluye las estrategias que reducen el procesamiento y el recuerdo de información relevante para el individuo, particularmente en aquellas personas expuestas a un trauma. La disociación representa un claro ejemplo de recuperación evitativa. Generalmente, la disociación se caracteriza por una incapacidad para recordar información personal relevante de naturaleza traumática o estresante como medio para afrontar, evitar o minimizar las consecuencias emocionales adversas de un trauma. Tal incapacidad puede abarcar desde la amnesia hasta la reducción de consciencia sobre una situación traumática. La recuperación evitativa se ha observado, principalmente, en el TEP. Además, en el trastorno por estrés agudo, la fobia social, la fobia específica y el trastorno de somatización.
  • Recuerdos recurrentes e intrusivos.
    • Los recuerdos intrusivos (no deseados) y recurrentes que incluyen información relevante para el individuo son característicos de diferentes trastornos, incluyendo depresión, trastorno de pánico, fobia social y TEP. Por ejemplo, en el TEP la presencia de “recuerdos del acontecimiento recurrentes e intrusos que provocan malestar y en los que se incluyen imágenes, pensamientos o percepciones” se considera un criterio diagnóstico del propio trastorno.

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Razonamiento

 El razonamiento es definido como el conjunto de procesos de pensamiento que incluyen deducir conclusiones, generar juicios y analizar hipótesis de una manera lógica y coherente. Se produce un sesgo en el razonamiento cuando el pensamiento sobre el mundo y uno mismo tiende hacia un tipo concreto de conclusiones de forma sistemática con independencia del momento y del contexto. Dentro de los procesos Cognitivos Conductuales alterados en trastornos mentales cobran mucha importancia en las obsesiones.

Los tipos de razonamiento disfuncional que mayor atención han recibido son; (a) los sesgos de interpretación.  (b) el estilo atribucional negativo y (c) los sesgos en la estimación de probabilidades.

  • Sesgos en la interpretación de estímulos ambiguos.
    • Diferentes grupos de pacientes tienden a mostrar interpretaciones negativas o amenazantes de estímulos ambiguos relevantes a sus miedos y preocupaciones. Por ejemplo, un individuo con fobia social podría mostrar una tendencia a interpretar comentarios triviales como amenazantes. Asimismo, un paciente con trastorno de pánico podría interpretar sus palpitaciones como indicadores de un posible fallo cardiaco. Un sesgo en la interpretación de estímulos ambiguos se ha observado también en el trastorno de pánico, la fobia social, TEP, TAG, hipocondría, trastornos de la alimentación, depresión, trastornos psicóticos y abuso de sustancias.
  • Estilo atribucional negativo.
    • Un estilo atribucional pesimista se caracteriza por atribuir los eventos negativos a causas internas, estables y globales, mientras que los eventos positivos son atribuidos a causas externas, inestables y específicas. Sesgos en el estilo atribucional se han identificado principalmente en depresión (estilo atribucional pesimista) y en trastornos psicóticos (principalmente, a través de un estilo atribucional externo).
  • Juicios de probabilidad.
    • En varios trastornos es común observar una tendencia a sobreestimar la probabilidad de que eventos negativos tengan lugar, lo cual podría, a su vez, estar asociado con el mantenimiento del trastorno. Por ejemplo, los pacientes con ataque de pánico tienden a sobreestimar el nivel de miedo que ellos experimentarán y la probabilidad de sufrir un ataque de pánico cuando estén expuestos a estímulos amenazantes. Igualmente, en el juego patológico se tiende a sobreestimar la probabilidad de que el juego proporcione ganancias. Otros sesgos en las expectativas se han encontrado en fobias específicas, fobias sociales, TOC, TEP, TAG, trastornos de la alimentación, depresión o trastornos psicóticos.

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Pensamiento

Las alteraciones de pensamiento más comunes incluyen las intrusiones o pensamientos recurrentes, la supresión del pensamiento y los procesos metacognitivos. Son especialmente importantes como procesos Cognitivos Conductuales alterados en trastornos mentales como la esquizofrenia.

  • Las intrusiones constituyen pensamientos, imágenes o impulsos discretos, espontáneos, indeseados y no controlados.
    • Un pensamiento negativo autocrítico recurrente, como “soy un inútil”, o una imagen mental que impulsa a lavarse las manos una y otra vez constituyen ejemplos de intrusiones. Las intrusiones son universales y frecuentes en poblaciones no clínicas. Sin embargo, lo que las distingue de las patológicas es que estas últimas se experimentan con mayor intensidad, provocan mayor malestar y son menos controlables.

Los pensamientos intrusivos se presentan en numerosos trastornos psicopatológicos. Las personas con trastornos de ansiedad generalizada presentan pensamientos intrusivos sobre lo qué podría ir mal en el futuro. Igualmente, en el TEP es frecuente la presencia de intrusiones, imágenes e impulsos relacionados con el recuerdo del evento traumático. Las personas con TOC suelen experimentar intrusiones obsesivas que son vividas como inaceptables y repugnantes, como por ejemplo la posibilidad de ser contaminado por gérmenes.

Como consecuencia de las intrusiones, a menudo se genera una cadena de pensamientos caracterizados por una elaboración cognitiva sobre las causas y las posibles consecuencias de los eventos. La preocupación es un conjunto de pensamientos negativos sobre el futuro (¿qué ocurriría si mi hijo tuviese un accidente?). La rumiación, por su parte, se centra en analizar las causas de eventos negativos (¿por qué me ocurrió a mí?, ¿por qué a mí?, ¿qué hice para merecerlo?).

  • La supresión del pensamiento es el intento deliberado de prevenir o eliminar de la conciencia pensamientos concretos.
    • Diferentes estudios han comprobado que los intentos de supresión del pensamiento a menudo pueden tener un efecto paradójico, incrementando su frecuencia. Este fenómeno ha sido encontrado principalmente en los trastornos de ansiedad y en depresión. Por ejemplo, en el caso concreto del TOC se ha encontrado que en torno al 75% de los pacientes informan intentos repetidos de suprimir sus obsesiones.

Los procesos metacognitivos son la evaluación del propio pensamiento, incluyendo las creencias sobre el funcionamiento del mismo. En otros términos, la metacognición implica pensar sobre el propio pensamiento. Por ejemplo, los pacientes con TAG tienden a creer que la preocupación es una estrategia útil para solucionar posibles problemas y que hace menos probable que ocurran eventos negativos. Asimismo, los pacientes con TOC podrían pensar que tener un pensamiento concreto hace más probable que suceda (p.ej; pensar que se puede perder el control hace más probable que se pierda), lo que se ha denominado “fusión pensamiento-acción”.

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Conducta

El comportamiento como proceso implicado en el desarrollo y mantenimiento de la psicopatología ha recibido una gran atención tanto a nivel teórico como aplicado. Sin duda es uno de los Procesos Cognitivos Conductuales alterados en trastornos mentales más importantes. Específicamente, las conductas de evitación, escape y seguridad parecen constituir factores de gran relevancia en el desarrollo de diferentes trastornos.

  • En la conductas de evitación y escape:
    • La respuesta impide (evitación) o interrumpe (escape) la aparición de consecuencias aversivas para el individuo, lo cual incrementa la probabilidad de que la respuesta de evitación/escape se emita en posteriores ocasiones (refuerzo negativo). Por ejemplo, en la agorafobia, son típicos los comportamientos permanentes de evitación de múltiples situaciones.  Como quedarse solo dentro o fuera de casa, mezclarse con la gente, viajar en automóvil, autobús, o avión. En la fobia social, es habitual la evitación o el escape de las situaciones sociales.  Por ejempleo,  ir a una fiesta, comer con gente, hablar con desconocidos, etc.) o de las intervenciones en público. En el TOC se llevan a cabo comportamientos (p. ej; lavado de manos, puesta en orden de objetos, comprobaciones) o actos mentales (p. ej; rezar, contar o repetir palabras en silencio) de carácter repetitivo que a menudo tienen como objetivo evitar o reducir el malestar y la ansiedad. En el TEP es frecuente la evitación de actividades, lugares o personas que recuerden al evento traumático.

En estos casos, las conductas de evitación y escape persisten porque funcionan reduciendo la ansiedad. Lo cual supone un refuerzo negativo de las mismas.

  • Las conductas de seguridad.
    • Han sido definidas como la evitación cubierta o encubierta de resultados temidos que es llevada a cabo dentro de una situación específica. En la fobia social, ejemplos de conductas de seguridad son no mirar a los ojos a otras personas o no beber ni comer en contextos sociales; en el trastorno de pánico, llevar un fármaco en el bolsillo o en el bolso; en una fobia específica (p.ej., a las arañas); ejemplos de comportamientos de seguridad incluirían quedarse cerca de la puerta o asegurarse de ir con otra persona.

En los apartados anteriores hemos empleado el término proceso para referirnos a un aspecto de la cognición. Por ejempleo, atención, memoria, pensamiento, razonamiento. O, el comportamiento (evitación, escape y conductas de seguridad) que podría contribuir al mantenimiento de diferentes trastornos. En este sentido, hemos revisado la medida en la cual varios procesos cognitivo-conductuales aparecen alterados en distintos desórdenes psicológicos. En general, se puede observar que existen importantes similitudes y un considerable solapamiento entre los mecanismos que podrían estar manteniendo trastornos muy diversos.

Esta aproximación puede mejorar el enfoque categorial al uso en psicopatología. Permitiendo identificar a nivel clínico los procesos relevantes que mantienen las conductas problema. Ello haría factible, por ejemplo, efectuar una intervención específica sobre ellos.