¿Qué decir a una persona con depresión?

Resulta una paradoja que los psicólogos en nuestra carrera profesional sepamos teóricamente todos los trastornos y los identifiquemos. Pero, en cualquier caso en la vida real, a veces no sabemos qué hacer o qué conceptos usar en determinados problemas. Es muy difícil, por ejemplo, saber que una persona de nuestro alrededor tiene rumiaciones u obsesiones. Porque para ella es todo tan creíble, tan natural y tan cierto que tendemos a pensar que tiene razón. Además sufre un dolor muy intenso. ¿Qué decimos por tanto a una persona con depresión?

Por otra parte, dentro de esa comprensión, también a veces, intentamos cambiar la vida de la persona. Esto incluye, organizar su vida o dirigir los cambios que la otra persona tiene que hacer. Sin darnos cuenta de que ese dolor que siente es real para ella y que ser duros en esos momentos no ayuda. Pero menos, ser demasiado compasivos, sobreproteger y responsabilizarse de las emociones de los demás.

El post no ha acabado, pero quizás te interese:
Entonces ¿Qué hacemos? ¿Damos consejos? ¿Nos abstenemos? ¿Callamos?

-Uno de los primeros pasos es que acepte que sus pensamientos son irracionales y que se busque ayuda de un profesional. A fin de buscar el tratamiento adecuado, ya sea conductual, farmacológico o una mezcla de ambas opciones. Nosotros no vamos a ayudar para nada a un deprimido con frases de ánimo o teniendo enfados con él.

Ser paciente: 

En realidad, el ritmo de la persona con depresión es más lento, por sus problemas de concentración que se unen a los de motricidad y descoordinación. Por tanto, cuando haya avances mostraremos nuestra alegría. Pero, en momentos en los que necesite ir a su ritmo respetaremos la decisión de su cuerpo, solo así podremos favorecer su recuperación.

No culparlo: 

Hay veces que no se tiene en cuenta a la depresión como un trastorno, como una enfermedad. Está considerada como uno de los trastornos que generan más incapacidades en la población. La persona depresiva no tiene cuento, su fatiga es real. La situación social o física han propiciado que así suceda. La persona depresiva NO exagera. Simplemente cree que su situación no tiene salida y se ve inmerso en la culpa. Además en la angustia de no saber como salir de ello, ni siquiera sabe como ha entrado. 

La persona deprimida cree que necesita cosas que no son tan necesarias: 

Quiere que los demás le perdonen por el daño que les ha causado. Se siente arrepentido de haber descuidado las relaciones sociales. Pueden caer en el vacío por el aislamiento social, la desconfianza y la indefensión aprendida. En otras épocas en dónde la enfermedad solo era catalogada de simples miedos que han ido creando a la persona, haciéndola menos sociable.

También y es importante recalcarlo, una enfermedad crónica puede crear los mismos miedos e inseguridades. Esto provoca que por igual las áreas de la vida resulten afectadas, ya que, un trastorno adaptativo por cualquier enfermedad grave, genera un estrés que puede ir ligado a depresión o a la génesis de problemas sociales o familiares. Nunca se observa este punto de vista, pero existe.

Una persona deprimida puede tener insomnio: 

El decirle… descansa, aprovecha este rato para tumbarte, relajarte… no va a ayudar. Cuando la depresión se une a la ansiedad y al desequilibrio de los ritmos circadianos. La serotonina es deficitaria y por tanto, también la melatonina, ya que la génesis de una lleva a la otra, son complementarias.

Una persona deprimida no encuentra placer en las cosas que antes le interesaban. 

Nuestro cometido es que poco a poco recupere su vida y no presionar. De la noche a la mañana no se va a reestructurar la vida de una persona. Y, menos cuando hay tantas áreas afectadas.

En conclusión sobre qué decirle a una persona con depresión

Ahora que entendemos un poco mejor a una persona con depresión, podremos hablar con conocimiento de causa. Aunque convivir con alguien con este trastorno puede resultar algo desmotivante. Seguro que encontramos motivos para que se recupere y para cambiar algo en nuestro interior que haga que aceptemos a los demás. Se trata por tanto, de abrirnos a otros horizontes vitales.

Deja un comentario