¿Qué es el duelo?

Comúnmente se tiende a definir el duelo como el proceso que se produce tras la pérdida de un ser querido. Normalmente es un proceso que dura cierto tiempo, es activo y es normal tras la pérdida. Las personas en un proceso de duelo se suelen sentir triste, decaídas, pero no hay que confundirlo con la depresión. No obstante, lo cierto es que el duelo se produce también en aquellos casos en los que nadie ha fallecido. Por ejemplo, una separación o divorcio e incluso sin la necesidad de que se refiera a pérdida de una persona.

Expliquémoslo con un ejemplo; un bailarín profesional debido a un accidente sufre una amputación de una de sus piernas. Después de este trágico suceso se pone en marcha un proceso de duelo mediante el cual tiene que reestructurar su nueva vida.

Una definición más correcta de duelo sería:

Un proceso activo y normal tras una pérdida pero no necesariamente de una persona, sino una pérdida laboral, social, física, emocional, etc., que obliga a la persona a cambiar sus planes de su futuro, sus expectativas, en definitiva, su propia vida.

Es importante destacar que no existen dos duelos iguales ya que este proceso depende mucho de las características de la situación y de las propias de la persona. Por tanto, en caso de requerirse asistencia psicológica debe individualizarse al cliente.

¿Que no es el duelo?

El duelo no es una enfermedad si no, un proceso normal. Aunque tenga determinados síntomas y la persona se identifique a sí misma como un enfermo y no es una depresión. No hay que confundir tristeza con depresión, aprende cómo para no caer en el sobrediagnóstico. Aunque se parezca en muchos aspectos (desgana, apatía, llanto, tristeza, …). No obstante, un duelo normal puede no ser afrontado de manera correcta y desencadenar un duelo patológico. Siendo necesaria la intervención de un profesional. Una de las diferencias entre uno y otro radica en la intensidad y duración de los síntomas.

Ideas erróneas sobre el duelo

  • El tiempo lo cura todo. Define a la persona de manera pasiva, esperando que las cosas ocurran y en las cuales no tiene ningún control. El tiempo no pone más que distancia real con la pérdida y permite que la persona la mire desde otra perspectiva. Es necesario que la persona se implique activamente en el proceso de duelo para su superación.
  • No lo pienses, que es peor. Esto puede hacer que la persona bloquee sus sentimientos y no se permita expresarlos lo que repercute de manera negativa en la superación positiva del duelo.
  • Tú lo que tienes que hacer es distraerte. Bien es cierto que realizar actividades satisfactorias para la persona contribuye de manera positiva al afrontamiento del duelo, pero, disfrazar, bloquear o distraer el dolor contribuye a complicar el duelo. La persona necesita expresar lo que siente.
  • Hay que ser fuerte. Implícitamente hace referencia a que la expresión del dolor es un símbolo de debilidad que conduce al bloque emocional y este puede degenerar en la patologización del duelo.