A 40º a la sombra muchos/as sentiréis nostalgia por pasar frío. Por pasar tiempo bajo unas cuantas mantas en el sofá. O quizás, por trabajar si estáis de vacaciones (hay gente para todo). Este proceso psicológico de rememorar episodios positivos de nuestra vida con añoranza es lo que se denomina como nostalgia.

Felicidad + tristeza = Nostalgia Inside Out, Pixar (2015)
Felicidad + tristeza = Nostalgia                  Inside Out, Pixar (2015)

También se siente al recordar a un ser querido fallecido, un amor pasado, o algún profesor que nos gustó.

Todos hemos tenido ese sentimiento que baila entre la tristeza y la alegría pero…

El post no ha acabado, pero quizás te interese:

¿Cómo procesa nuestro cerebro la nostalgia?

El japonés Kentaro Oba y sus colaboradores han publicado en Social Cognitive and Affective Neuroscience (2015) la respuesta. Usando una técnica denominada resonancia magnética funcional (fMRI, siglas en inglés). Durante la investigación se  pidió a un grupo de mujeres sanas que observaran fotografías de su infancia mientras se les realizaba la prueba de neuroimagen. De esta manera, se pudo analizar aquellos correlatos neurales o zonas del cerebro que procesan la nostalgia.

Zonas procesamiento de la nostagia (hipocampo, sustancia negra y estriado ventral)
Zonas procesamiento de la nostagia (hipocampo, sustancia negra y estriado ventral)

Dos sistemas cerebrales mostraron actividad mientras se observaban las imágenes. El sistema de memoria y el sistema de recompensa. El hipocampo, asociado a la memoria, la sustancia negra y el estriado ventral (procesamiento de recompensas) se activaban cuando las participantes tenían sentimientos de nostalgia. Incluso, cuanto más intensa era la sensación de nostalgia, mayor actividad en el hipocampo y en el estriado ventral que se activaban al mismo tiempo.

Los sentimientos, al igual que en Inside Out (Al revés en castellano), se encuentran en nuestro cerebro. Estudiar las emociones no les resta belleza, si no que les proporciona claridad.

Pensó confusamente, al fin capturado en una trampa de la nostalgia, que tal vez si se hubiera casado con ella hubiera sido un hombre sin guerra y sin gloria, un artesano sin nombre, un animal feliz.

Gabriel García Márquez