Si tenéis niños pequeños en vuestro ambiente más cercano, seguramente os hayáis preguntado por qué se portan mal. La teoría de la coerción de Patterson ofrece una aproximación a explicar el motivo.

A menudo, los niños parecen comportarse mal sin motivo alguno, y esto nos exaspera. Sin embargo, ¿alguna vez os habéis planteado que estas conductas disruptivas puedan tener algo que ver con el comportamiento de los adultos?

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La Teoría de la Coerción de Patterson

Pues allá por el año 1982, Patterson sí que se lo planteó. En ese momento, comenzó a observar a niños que presentaban conductas agresivas en sus contextos naturales. Durante el proceso advirtió que, en casi todos los casos, esas conductas venían precedidas por otras ejecutadas por sus padres. Con base a esos datos elaboró su teoría, conocida como teoría de la coerción o coacción de Patterson.

Esta teoría postula que las conductas coercitivas que presentan algunos niños, tales como llorar, gritar o patalear, se mantienen en el tiempo porque son reforzadas, inconscientemente, por los padres.

Los padres, sin darse cuenta, muestran una tendencia a atender a sus hijos solamente cuando llevan a cabo estas conductas inapropiadas. Sin embargo, tienden a desatender aquellas que sí que resultan adecuadas.

teoría de la coerción
La teoría de la coerción afirma que los padres refuerzan sin darse cuenta las conductas inadecuadas de sus hijos, prestándoles atención

La Trampa del Reforzamiento

Pongamos un ejemplo. Una niña va al supermercado con sus padres. Es lógico pensar que ellos desean que se comporte bien para hacer la compra lo más rápido posible. Si la niña comienza a patalear, llorar y tirar cosas porque quiere que le compren unas golosinas, ¿qué ocurrirá? Lo más probable es que, para que les deje terminar la compra y no moleste a los demás consumidores, los padres se las compren.

Esto sería lo que Patterson denominaría la “trampa del reforzamiento”. La niña aprenderá que para conseguir lo que quiere tiene que portarse mal.

Este fenómeno convierte a las conductas coercitivas en conductas predominantes. A la par, las conductas correctas disminuyen en frecuencia.

La trampa del reforzamiento consiste en aumentar la frecuencia de las conductas que queremos eliminar en los niños

Por otro lado, con el paso del tiempo, los propios padres son reforzados de la siguiente manera. Después de muchos malos comportamientos de sus hijos, aprenden que si les dejan hacer lo que quieren y acceden a sus deseos, no llegarán a ejecutarlos. Así, ellos se librarán de esos malos momentos. En el ejemplo anterior, los padres de la niña aprenderán que para librarse de las rabietas de su hija en el supermercado, tendrán que dejar que escoja unas golosinas y comprárselas.

Conclusiones sobre el mal comportamiento infantil según la teoría de la coerción

En síntesis, Patterson considera que las conductas coercitivas son resultado de:

  • Un refuerzo positivo a los niños y
  • Un refuerzo negativo a los padres

Esto quiere decir dos cosas. Una, que los niños obtienen premios por ejecutar conductas disruptivas (como gritar, empujar…). Y dos, que los padres evitan el malestar que las rabietas les provocan dejándoles actuar como quieren.

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