La teoría de la interdependencia en las relaciones humanas

Las personas somos seres sociales. Necesitamos relacionarnos con otras personas y crear y mantener vínculos cercanos. La gran mayoría de investigadores están de acuerdo en que los humanos tenemos ciertas necesidades psicológicas básicas. Estas necesidades deben ser satisfechas para mantener un estado de bienestar general. Entre esas necesidades se halla la necesidad de relación o conexión. Entendida como la necesidad psicológica de buscar y mantener relaciones satisfactorias, cercanas y de cuidado y apoyo mutuo con otros seres humanos. Varias teorías han tratado de explicar cómo las personas, y especialmente las parejas, son capaces de mantener relaciones satisfactorias y sanas durante un periodo de tiempo largo e incluso durante toda la vida. De entre esas teorías destaca la teoría de la interdependencia de Kelley.

¿Qué explica la teoría de la interdependencia de Kelley?

Esta teoría afirma que el comportamiento de una persona en una relación depende de los resultados que pueda obtener individualmente. Pero, sobre todo de los resultados para las dos personas de la relación. Por tanto, la clave estaría en lo que puedan obtener los dos individuos de la relación. Y no tanto en lo que pueda obtener cada uno para sí mismo. Ello se debería a la interdependencia que se ha generado entre ambos.

Pasemos a verla con más profundidad.

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La interdependencia

Es lo que hace que los individuos mantengan sus relaciones. No solo por lo que puedan obtener para sí mismos sino por lo que puedan obtener ambos miembros de la relación. La interdependencia se va desarrollando con la relación.

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La interdependencia se va desarrollando con la relación y tiene altibajos.

Sin embargo, la interdependencia no es uniforme sino que tiene sus altibajos. Se enfrenta a problemas cotidianos que pueden mermarla. Es lo que se llama dilemas de interdependencia. Éstos son situaciones cotidianas en la vida de la relación que pueden surgir de varias maneras (interacciones conflictivas, actitudes y gustos diferentes o incompatibles, etc). Son situaciones en las que el bienestar inmediato individual de los miembros de la relación es contrario al bienestar del otro miembro y/o de la relación.

Existen varios tipos de dilemas; van desde los más triviales y poco importantes a los más serios y determinantes que podrían acabar con una relación o bien fortalecerla aun más.

Adaptación a los dilemas de interdependencia

Las personas nos enfrentamos a un dilema de interdependencia. En ese caso, nos adaptamos a ellos para evitar el conflicto y asegurar el bienestar de la relación. Esta adaptación incluye la transformación de nuestras motivaciones.7

La teoría de la interdependencia distingue entre dos situaciones: la situación dada y la situación efectiva. La primera se refiere al interés inmediato propio del individuo. La segunda situación se refiere a la renuncia de las preferencias egoístas por otras más amplias que incluyan el bienestar de la otra persona y la relación. Lo que sucede en este caso es que la motivación se transforma. Y las preferencias egoístas se convierten en preferencias más generosas y que sobrepasan los límites del beneficio propio. Por tanto, la situación efectiva se refiere a las motivaciones que han surgido de esa transformación.

En ocasiones, sobre todo en relaciones largas, la estructura de algunos dilemas de interdependencia se va repitiendo y se van desarrollando ciertas tendencias estables de transformar sus motivaciones y reaccionar ante esos dilemas. Se comienza a crear un hábito de transformación llamado tendencia de transformación habituada.

De esta manera, cuando se dé un determinado patrón de dilema de interdependencia que la persona ya haya experimentado y haya desarrollado una tendencia de transformación habituada, ésta tenderá a transformar sus motivaciones y a reaccionar de la misma manera que lo había hecho antes.

Dependencia, compromiso y confianza

Desde la perspectiva de la teoría de la interdependencia; existen tres “ingredientes” para que toda relación funcione. Sea del tipo que sea. Dichos factores son la dependencia, el compromiso y la confianza.

Dependencia

Este factor describe el nivel de necesidad que tiene un individuo de la relación que tiene con otro individuo. Esto es, que su bienestar dependerá de lo bien que vaya la relación. También, del propio bienestar de la otra persona.

La teoría de la interdependencia también supone que las personas nos vamos volviendo cada vez más dependientes de una relación según se vayan cumpliendo tres criterios que actúan a modo de base de la dependencia:

  1. La satisfacción que obtenga el sujeto de la relación tiene que ser alta. Que con ella pueda cubrir necesidades importantes para él como podrían ser; la de compañía, cariño, apoyo, etc.
  2. El segundo es la calidad de las alternativas; es decir, que el individuo no perciba otras alternativas como más atrayentes. Esto disminuiría el compromiso y la dependencia con la relación.
  3. El tercer criterio es el nivel de inversión. Con esto se refiere a la magnitud de los recursos (tiempo, regalos, amigos compartidos, etc.) que se han invertido en la relación y que podrían perderse o su valor quedaría reducido si la relación terminase. A mayor recursos invertidos, mayor dependencia, y viceversa.

Compromiso

Según el modelo de la inversión, conforme la dependencia de los individuos hacia la relación va en aumento. Se va desarrollando paralelamente el compromiso hacia esa misma relación.

El compromiso es una experiencia psicológica de lealtad hacia la pareja y que influye en la persistencia de la relación. Está definido con tres componentes relacionados entre sí y que cada uno queda atribuido a una propiedad distinta.

  1. Intención de persistir. Se refiere a la necesidad de persistir, de continuar con la relación con la otra persona a medida que va incrementándose la dependencia de la relación.
  2. Vinculación afectiva. Alude a que con el incremento de la dependencia se va generando una visión de la vida desde una nueva perspectiva que incluye a la otra persona y que ésta va influyendo cada vez más en nuestro bienestar psicológico y emocional.
  3. Orientación a largo plazo. Se trata de un elemento cognitivo. Se refiere a que vamos considerando a la otra persona en el futuro y pensamos en los resultados futuros de nuestras acciones sobre nuestra relación conforme la dependencia se va desarrollando.

Modelo de inversión

Desde el punto de vista del modelo de inversión; la satisfacción es insuficiente para la continuación de la relación. A pesar de ser una de las bases de la dependencia. La dependencia, además de la satisfacción, necesita también de las otras dos fuentes que ya se han mencionado anteriormente (nivel de inversión y calidad de las alternativas).

El compromiso no solo es reflejo de la satisfacción. Sino que también es la motivación intrínseca derivada de nuestra dependencia de la relación, incluyendo todas sus bases. Así, una persona que haya desarrollado una dependencia en su relación con otra, generará una motivación que le impulsará a persistir en su relación (intención de persistir), considerará en la otra persona como una parte imprescindible de su vida (vinculación afectiva) y pensará que la relación continuará en el futuro (orientación a largo plazo).

Confianza

Es un concepto cuya definición exacta no está clara.

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En una relación de interdependencia la confianza es clave para lograr el bienestar

Algunos autores entienden que la confianza es una cualidad específica que varía de relación a relación y de persona a persona. Es un indicio implícito del compromiso que tiene la otra persona nuestra con nosotros. Cuanto mayor sea ese indicio, esa evidencia, mayor confianza habrá.

 

También se entiende como la expectativa sobre la benevolencia que tendrá la otra persona hacia nosotros. Además, su disposición para satisfacer nuestras necesidades. En este sentido, Holmes y Rempel (1989) proponen que la confianza posee tres componentes:

  1. Capacidad de predicción; referida a la capacidad de predecir el comportamiento de nuestra pareja en base a la creencia de que su conducta es consistente.
  2. Pensamiento de que la otra persona es una persona honesta, sincera. Y, se puede confiar en ella. Además de que actuará de forma benevolente con nosotros.
  3. Creencia de que las motivaciones de la otra persona no son egoístas. Sino que son más amplios y miran tanto por los nuestros como por los de la relación.

La aparición de la confianza está basada en la percepción que tienen las personas del comportamiento de sus parejas en los dilemas de interdependencia. Las respuestas que vayan dirigidas al mantenimiento de la relación son señales de que el individuo que las emite tiene motivaciones amplias y no egoístas.

Con el desarrollo de la confianza las partes se irán volviendo cada vez más dependientes de la relación. Mostrándose más satisfechos, invirtiendo más en la relación e ignorando otras alternativas. Este incremento de la dependencia, a su vez, provocará un compromiso más fuerte entre los miembros de la relación. Esto llevará nuevamente a respuestas beneficiosas para la relación que otra vez fomentará la confianza entre las partes. Cerrando así un círculo de confianza-dependencia-compromiso.