El Trastorno Antisocial de la Personalidad (TAP en adelante) es uno de aquellos trastornos que al público general, y a los psicólogos en particular, más nos llaman la atención. Quizá por las conductas que realizan las personas con este Trastorno de la Personalidad. quizá por el morbo que sentimos muchos con este tipo de actos que pueden llevar a cabo. Cualquiera que fuera el motivo, es evidente que es un trastorno que genera mucha expectación.

El TAP viene encuadrado dentro del DSM, en su quinta versión, en la categoría de los Trastornos de la Personalidad. Este grupo de trastornos se caracterizan por ser «patrones permanentes de pensamiento, sentimiento y comportamiento inflexibles y desadaptativos que comparten un significado malestar y/o deterioro de la actividad social y laboral» (APA, 2013). Dentro de los Trastornos de la Personalidad se establecen tres grandes grupos, o clústers, dentro los cuales se establecen los 10 Trastornos de la Personalidades marcados por el manual:

  • Clúster A: Trastorno Paranoide de la Personalidad, Trastorno Esquizoide de la Personalidad y Trastorno Esquizotípico de la Personalidad
  • Clúster B: Trastorno Narcisista de la Personalidad, Trastorno Histriónico de la Personalidad, Trastorno Límite de la Personalidad y Trastorno Antisocial de la Personalidad.
  • Clúster C: Trastorno Evitativo de la Personalidad, Trastorno Dependiente de la Personalidad y Trastorno Obsesivo-Compulsivo de la Personalidad.

Como vemos, el TAP se enmarca dentro del Clúster B, clúster entendido como el de los trastornos «teatrales e impulsivos», en los que hay una gran inestabilidad emocional y una alta impulsividad. Además, no es raro que en este grupo de trastornos nos encontremos comorbilidades entre ellos y con el Trastorno por Consumo de Sustancias.

Volviendo al TAP, este, al igual que tantos otros trastornos y síndromes clínicos, ha sido confundido con otros perfiles de personalidad que, pese a tener similitudes, son radicalmente diferentes. Históricamente, han sido los términos «psicopatía» y «sociopatía» con los que más se le ha confundido. Aunque brevemente, quisiera hacer una pequeña distinción antes de seguir.

Trastorno Antisocial de la Personalidad vs Psicopatía vs Sociopatía

Como decíamos, aunque tengan solapamientos, estos perfiles responden a realidades diferentes. Se diferencian en diferentes aspectos pero vayamos a verlos un poco más en profundidad:

  • Trastorno Antisocial de la Personalidad: Un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás que se presenta desde la edad de los 15 años (APA, 2013).
  • Psicopatía: Patrón de personalidad marcada en una falta de empatía, remordimientos y culpa, que vienen acompañados de impulsividad y una conducta irresponsable (Hare, 2003).
  • Sociopatía: Patrón de personalidad con una etiología social, donde la persona aprende comportamientos antisociales como modo de supervivencia (Lykken, 1996).

Criterios diagnósticos del Trastorno Antisocial de la Personalidad

El DSM-5 (APA, 2013) establece que para el diagnóstico de este Trastorno de la Personalidad se deben cumplir los siguientes criterios:

A. Patrón de conducta de desprecio y violación de los derechos de los demás desde los 15 años, como lo indican tres (o más) de los siguientes ítems:

Trastorno Antisocial de la Personalidad
El TAP incluye entre sus características y criterios diagnósticos la deshonestidad, impulsividad e irritabilidad
  • Fracaso por adaptarse a las normas sociales
  • Deshonestidad
  • Impulsividad
  • Irritabilidad
  • Despreocupación por su seguridad y la de los demás
  • Irresponsabilidad
  • Falta de remordimientos y culpa

B. El sujeto tiene al menos 18 años (se requiere mayoría de edad para diagnosticar cualquier Trastorno de la Personalidad)

C. Existen pruebas de un trastorno disocial que comienza antes de la edad de 15 años.

D. El comportamiento antisocial no aparece exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia o episodio maníaco.

Manifestaciones clínicas del Trastorno Antisocial de la Personalidad

El TAP puede manifestarse mediante diferentes conductas como por ejemplo la agresividad, la irascibilidad o una conducta de tipo vengativo. Además, podemos identificarlos gracias a la confianza y alta autoestima que presentan. También pueden presentar una conducta encantadora con la que pretenden dar buena imagen y manipularnos posteriormente para sus beneficios mediante el uso de la mentira pues son también mentirosos patológicos.

Prevalencia, etiología y Curso

Respecto a la prevalencia nos encontramos con una clara mayoría de presencia del trastorno en hombres y una prevalencia en población general que oscila entre el 1 y el 3%. Esta prevalencia puede aumentar mucho en los centros penitenciarios, pues debido a sus características no es raro que cometan delitos y tengan problemas con la justicia de distinta índole.

En cuanto a la etiología del trastorno, se han presentado multitud de teorías y «sugerencias». Estas pueden dividirse en explicaciones biológicas como problemas de activación en el lóbulo frontal (región prefrontal) o una menor actividad de la amígdala. Así mismo, también se han establecido explicaciones de corte psicosocial en las que destacan los entornos demasiado permisivos o una educación parental poco eficaz.

En lo que se refiere al curso del TAP, se suele decir que éste es más bien crónico en cuanto a sus rasgos de personalidad, los cuales no parecen cambiar mucho durante el tiempo mientras que las conductas antisociales parecen verse reducidas a partir de los 40-50 años de edad.

Comorbilidad del Trastorno Antisocial de la Personalidad

Como decíamos en párrafos anteriores, los trastornos del clúster B suelen presentar comorbilidad con los Trastornos de Personalidad de su mismo clúster. En este caso mención especial al Trastorno Narcisista de la Personalidad y al Trastorno Límite de la Personalidad, y a otros trastornos como el Trastorno por Consumo de Sustancias (especialmente el alcohol) o trastornos de conducta (solo cuando son menores).

Evaluación del Trastorno Antisocial de la Personalidad

Suelen usarse diferentes cuestionarios pero los más recomendados son:

  • Para los Trastornos de la Personalidad: SCID-II y el IPDE
  • Para el TAP en particular: CCA, ETAPA y PCL-R (para su diagnóstico diferencial con la psicopatía)

Tratamiento y objetivos terapéuticos del Trastorno Antisocial de la Personalidad

Trastorno Antisocial de la Personalidad
A día de hoy los tratamientos para el TAP tienen varias limitaciones y se muestran ineficaces

El tratamiento del TAP es, por lo general, ineficaz. A día de hoy no tenemos un programa de intervención per se para este trastorno. No significa eso que no podamos hacer nada a nivel clínico. De hecho, hay varias recomendaciones que nos ayudaran a aumentar la eficacia de la intervención aunque debemos ser conscientes de las limitaciones que presentan las diferentes intervenciones:

  • Los programas son más efectivos en rangos moderados de TAP. Es decir, cuando las manifestaciones clínicas y los criterios se cumplen pero no son casos exagerados.
  • La eficacia aumenta cuando se tratan los aspectos que conducen a la conducta violenta como pueden ser las cogniciones o esquemas que tiene la persona.
  • El tratamiento debe enseñar y fortalecer las habilidades interpersonales y modular y enseñar actitudes prosociales.

En cuanto a los objetivos terapéuticos, estos suelen centrarse en dos: el manejo de la ira y el control de los impulsos (Turkat, 1990)