Resulta automático relacionar la figura del psicólogo con la palabra “diagnóstico”. Después de psicoanálisis, claroPor ello, te advertimos de que quizás al final del artículo seas diagnosticada. Concretamente seguramente tengas un Trastorno Disfórico Premenstrual.

¿Para qué sirve el diagnóstico en psicología?

Hemos asociado “diagnóstico” a Ciencia, por lo que parece primordial su presencia en la Psicología Sanitaria. Y, fundamentalmente, en la Clínica. Y es que, si no hay diagnóstico, no hay trastorno y, si no hay trastorno; ¿para qué vamos a ir al loquero?
Solo hace falta ver los requisitos legales que abundan en nuestro campo para darse cuenta de lo importante que es cumplir una serie de etiquetas, ya que incluso delimitan la función del psicólogo en el ámbito de la sanidad.

En nuestro ámbito, como no podía ser menos, estas etiquetas las establecen psiquiatras. Es más, psiquiatras americanos de la Asociación Americana de Psiquiatría o APA. Si eres estudiante de Psicología y nunca has citado en formato APA prácticamente no mereces pertenecer al gremio, ni hacerte llamar psicólogo y, si me apuras, ni presumir de pertenecer a la raza humana.

No obstante, la APA y sus manuales diagnósticos DSM no han estado exentos de polémica. Por ello se someten a un plan renove cada cierto tiempo en el que surgen ideas innovadoras como dejar de calificar la homosexualidad como trastorno o, el caso que nos ocupa, crear nuevos trastornos mentales de dudosa credibilidad. Me inclino a pensar que existen varios motivos para esto último. Pero siempre es más enriquecedor que uno saque sus propias conclusiones.

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Trastorno Disfórico Premenstrual

En la línea, hoy os quiero presentar el Trastorno Disfórico Premenstrual. El Trastorno Disfórico Premenstrual está incluido dentro de los trastornos depresivos en el nuevo DSM-V. Solo con el nombre es fácil adivinar en qué consiste a grandes rasgos; estado de ánimo triste antes de comenzar la menstruación.

Si sois mujeres, si conocéis a alguna, o si, simplemente, vivís en sociedad, no seréis ajenos a la controversia que supone algo tan natural como la regla. Incluso utilizar el término regla puede resultar aversivo para ambos sexos. Y, de hecho, se nos educa en pedir compresas y tampones en susurros. Por lo tanto, aprendemos que es un tabú. Pero ¿un trastorno como el Trastorno Disfórico Premenstrual?

Criterios diagnósticos del DSM-V para el Trastorno Disfórico Premenstrual

  1. En la mayoría de los ciclos menstruales, al menos cinco síntomas han de estar presentes en la última semana antes del inicio de la menstruación, empezar a mejorar unos días después del inicio de la menstruación y hacerse mínimos o desaparecer en la semana después de la menstruación.
  2. Uno (o más) de los síntomas siguientes han de estar presentes:
    1. Labilidad afectiva intensa (Ej.: cambios de humor, de repente está triste o llorosa, o aumento de la sensibilidad al rechazo).
    2. Irritabilidad intensa, o enfado, o aumento de los conflictos interpersonales.
    3. Estado de ánimo intensamente deprimido, sentimiento de desesperanza o ideas de autodesprecio.
    4. Ansiedad, tensión y/o sensación intensa de estar excitada (nota personal: aquí también hay que tener en cuenta la calidad de la traducción, cuando excited en inglés, en la mayoría de contextos, significa inquieto, no excitado sexualmente) o con los nervios de punta.
  3. Uno (o más) de los siguientes también han de estar presentes hasta llegar a un total de cinco síntomas cuando se combinan con los del criterio B1. Disminución del interés por las actividades habituales (Ej.: trabajo, escuela, amigos, aficiones).2. Dificultad subjetiva de concentración.3. Letargo, fatigabilidad fácil o intensa falta de energía.4. Cambio importante del apetito, sobrealimentación o anhelo de alimentos específicos. (nota personal: incluye el antojo de chocolate. Lo siento).
    5. Hipersomnia o insomnio (nota personal: el que queráis)
    6. Sensación de estar agobiada o sin control.7. Síntomas físicos como dolor o tumefacción mamaria, dolor articular o muscular, sensación de “hinchazón o aumento de peso” (nota personal: atención, síntomas físicos asociados a cambios hormonales “naturales” como indicador de un trastorno).
    Nota: los síntomas de los criterios A-C se han de haber cumplido durante la mayoría de los ciclos menstruales del año anterior.

Más criterios del DSM-V para el Trastorno Disfórico Premenstrual

  1. Los síntomas se asocian a malestar clínicamente significativo o interferencia en el trabajo, la escuela, las actividades sociales habituales o la relación con otras personas (Ej.: evitación de actividades sociales; disminución de la productividad y la eficiencia).
  2. La alteración no es simplemente una exacerbación de los síntomas de otros trastorno, como el depresivo mayor, etc. Aunque pueden coexistir.
  3. El criterio A se ha de confirmar con evaluaciones diarias prospectivas durante al menos dos ciclos sintomáticos.
  4. Los síntomas no se pueden atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia o medicamento. Por ejemplo, la píldora anticonceptiva o medicación para el tiroides).

Otros aspectos del Trastorno Disfórico Premenstrual

Además, matiza que la heredabilidad de los síntomas premenstruales oscila entre un 30-80. Y, a diferencia con el síndrome premenstrual, no existe un convenio de síntomas afectivos ni se requiere un mínimo de cinco; es menos grave y puede tener únicamente síntomas físicos o conductuales pero no afectivos. Personalmente, tras esta explicación, me quedé igual.

Teniendo en cuenta estos criterios, os revelo una verdad aplastante; ya conocéis a una mujer con Trastorno Disfórico Premenstrual. Lo admito, tengo un trastorno mental según el DSM-5. Me he auto-bautizado como una mujer mensualmente trastornada que sufre dolor y altibajos emocionales todos los meses por el mero hecho de nacer mujer, como muchas otras. Si todos los que estáis leyendo esto no conocéis, al menos, otras dos mujeres en vuestro círculo que cumplan los criterios diagnósticos, podemos estar viviendo un milagro sin ser conscientes de ello.

En definitiva, lo que antes se consideraba mala suerte o el “pobrecita, ahora es un trastorno mental. Según el DSM-5 es transcultural. A lo mejor aventuro demasiado, pero me inclino a pensar que es porque en todas las culturas hay mujeres que tienen el periodo. Y también que sufren de estrés y cambios de humor. Además, teniendo en cuenta las circunstancias sociales y los roles de género asociados.

El negocio del Trastorno Disfórico Premenstrual y otros diagnósticos

Bajo mi punto de vista, es triste. Es triste el negocio que suponen los trastornos mentales. Y, es triste que se intente estigmatizar, a golpe de etiqueta, la cotidianidad. Es triste, como psicólogo, dudar de nuestros propios instrumentos de evaluación y diagnóstico que, sin ir más lejos, también empujan a niños a una medicación vitalicia bajo el amparo del TDAH o a los jóvenes o adultos que no se sienten cómodos en su cuerpo porque prefieren pertenecer al otro sexo (a grandes rasgos, es en lo que consiste la Disforia de género, otro “trastorno mental”).

Es cierto que cada día hay más problemas de salud mental porque las circunstancias acompañan. Y es cierto que hay necesidad de profesionales que ayuden a esas personas a encontrar la forma de convivir con ellos. Y,  seguir sintiéndose los seres humanos válidos que son (que, en definitiva, es uno de los objetivos de Playour Brain). Pero no creando negocio, no a cualquier precio.

  • American Psyquiatry Association. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), 5ª Ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana, 2014.

 

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