Clase dividida. ¿Qué pasaría si dividiéramos a una clase de alumnos de primaria en función del color de ojos y les convenciéramos de que uno es superior al otro?

¿Qué es el Paradigma del grupo mínimo?

El paradigma del grupo mínimo da nombre a un conjunto de experimentos que se llevaron a cabo durante los años 70. El objetivo fue demostrar que bajo unas condiciones (la categorización del grupo), se podía modificar la conducta grupal.

Clase Dividida: el experimento de Elliot

El ejemplo más claro y quizás impactante es el  que  Jane Elliot (1968) llevó a cabo con sus alumnos de ocho años. El propósito del ejercicio era demostrar a la clase los efectos de la discriminación.

Elliot dividió a su clase en dos grupos.

Los alumnos que tenían los ojos azules y los de ojos marrones. Dijo a la clase que los alumnos con ojos azules eran superiores y más inteligentes. Al ser superiores disfrutaban de privilegios como el de tiempo extra de recreo y repetir plato durante la comida.

Los niños con ojos marrones debían llevar atado al cuello un pañuelo de color negro para que pudieran ser reconocidos en la distancia. Además, estaba prohibido que los de ojos marrones se acercaran a los de ojos azules.

clase dividida
“¿Estamos todos listos? Todos menos Laurie. ¿Se han dado cuenta de todo el tiempo que perdemos esperando a los de ojos marrones?” Así decía en el experimento de clase dividida de Jane Elliot

Elliot trató de que los niños se lo tomaran en serio. Aprovechaba cualquier ocasión para destacar aspectos negativos de los niños con ojos marrones. Consiguió que los alumnos asumieran la pertenencia a su nuevo grupo.

La situación de clase dividida derivó en peleas entre los dos grupos divididos por el color de ojos. Al final del día los niños de ojos marrones reclamaban que sentían que “todo lo malo le sucedían a ellos”. En cambio, los alumnos de ojos azules disfrutaban de sus ventajas aprovechándose del otro grupo y hubo una notoria mejora en su rendimiento en clase.

“He observado como en 15 minutos, niños maravillosos, cooperativos, estupendos y considerados, se han vuelto horribles, perversos discriminadores. Creo que he aprendido más de los que se consideraban superiores porque sus personalidades han cambiado más que las de los que se consideraban inferiores”. Jane Elliott.

Se invierten los papeles

A la mañana siguiente, con la clase dividida, la profesora invirtió los papeles. Les dijo a sus alumnos que en realidad los superiores eran los alumnos del grupo de ojos marrones. El grupo de ojos marrones destacó en los ejercicios de clase. Esto demostró que los alumnos habían adoptado el rol que se les había impuesto.

clase dividida

Al terminar el día, Elliot reunió a sus alumnos para explicarles la finalidad del ejercicio. Y les explicó que el objetivo era conocer cómo funciona el racismo y que pretendía hacerles reflexionar sobre los prejuicios sociales.

Conclusiones

Este experimento aún sigue utilizándose para explicar la conducta social. Es suficiente categorizar dos grupos en función de una característica trivial para provocar efectos de diferenciación intergrupal.  Sorprende cómo de manera tan rápida asumimos nuestra pertenencia a un grupo o a otro y lo fácil que podemos iniciar conductas discriminatorias hacia el exogrupo (o grupo contrario).

Hace plantearte cómo se originan los prejuicios y cómo afectan éstos a la educación y en conjunto, a la formación de nuestra sociedad.

Aquí tenéis el vídeo que se grabó durante el experimento: