La violencia animal no ocupa portadas, ni titulares, y muy de vez en cuando, algunas líneas. Pero la realidad es que la violencia animal está relacionada con problemas psicológicos. Aunque la brutalidad de estos actos se salga de lo que algunos entendemos como conducta normal. Cuando un animal es mutilado, quemado, ahorcado, apaleado o cualquier otra modalidad de maltrato que el ser humano imagine, pocos se escandalizan por estos hechos.

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Niños ahorcando un perro

Por desgracia, hay multitud de casos de maltrato animal. Desde un adolescente británico que introduce un hámster en el microondas a chicos crucificando gatos en Valencia. No olvidamos casos como burros asesinados brutalmente y mexicanos torturando perros hasta la muerte y subiendo los vídeos a Youtube. Aunque estos casos sean aislados o poco conocidos, no hay que dejar de lado las “fiestas” nacionales. Estos actos se permiten y hasta subvencionan excusados por la tradición, pero son actos de maltrato animal a nivel nacional e internacional.

 

Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales.

Mahatma Gandhi

¿Se protege la violencia animal como bien cultural?

Como sociedad debemos preguntarnos en qué lugar nos deja un estudio que afirma que las personas que abusan de los animales son hasta cinco veces más tendentes a llevar a cabo actos violentos contra las personas. En ocasiones, los niños participan en actos disfrazados de juegos en grupos y cometen actos violentos con animales. Hay conductas que son frecuentes en niños y que se justifican por ser habituales. Pero, según psiquiatras y criminólogos puede ser una “válvula de escape”.  Allen Brantly, agente especial y supervisor del FBI es un gran experto en la materia y advierte que en ocasiones este tipo de actos no son una vía de escape inofensiva en individuos sanos. 

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¿Qué consecuencias psicológicas tiene disfrutar la violencia animal?

“Jugar a matar animales que no nos inspiran compasión, como los mejillones, es bastante normal. Pero algunos niños lo hacen de forma reiterativa, incluso disfrutando. Y, eso es un problema”, explicó a ELMUNDO.es Francisco Montañés, jefe de Psiquiatría de la Fundación Hospital de Alcorcón.

En EEUU, se está poniendo la lupa sobre este tipo de acontecimientos. La sensibilización hacia el maltrato animal y los estudios que evidencian una relación entre actos crueles contra animales y delitos han hecho que se requiera atajar este tipo de actos.  Los delitos implican desde consumo de drogasasesinatos en serie. Pero las investigaciones se iniciaron ya en los años 80 encabezadas por Alan Felthous, experto en Psiquiatría Forense. Estos estudios arrojaron evidencias de un gran número de antecedentes de maltrato animal en delincuentes que cometieron agresiones a personas. 

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Niño en una corrida de toros

En 2002, la revista ‘Journal of the American Academy of Psychiatry and the Law’ publica una investigación cuyos resultados afirmaban que actos repetidos de violencia animal en la infancia se asociaban con la presencia de trastorno de personalidad antisocial, desarrollo de rasgos antisociales y adicciones a drogas.

 

 

¿Qué dicen los expertos sobre la violencia animal?

“Aproximadamente, la mitad de los individuos asociales incurre en conductas sádicas y si lo hacen antes de los 10 años el pronóstico es peor. Que el menor pase de un acto aislado de violencia contra un animal a cometer otros crímenes es una escalada. Si repites el acto y va aumentado el tamaño del animal; si se disfruta… Las posibilidades son mayores”, según Montañés.

“El abuso de animales y la violencia interpersonal comparten características: ambos tipos de víctimas son criaturas vivas, tienen capacidad para experimentar dolor y podrían morir a consecuencia de las lesiones infligidas”, añade Frank Ascione, departamento de Psicología de la Universidad de Utah (EEUU).

“Cuando se detectan casos de menores que maltratan a animales, hay que tener cuidado porque puede haber un trastorno de conducta. No se puede pasar por alto. Es una oportunidad para intervenir” afirma Querol. Miembro de la Asociación Americana de Criminología.

¿Qué hacemos con la violencia animal en España?

En España, el maltrato animal está escasamente penado e incluso se considera en el caso de las corridas de toros un acto cultural. Por tanto, es difícil discernir de aquellos actos que se resguardan bajo la excusa de la tradición o aquellos que implican una conducta problemática. Sin embargo, los expertos advierten de la necesidad de acudir al psicólogo o psiquiatra en casos de crueldad animal. Este tipo de personas pueden ser educadas conductualmente para evitar mayores problemas. Como, por ejemplo, falta de control de impulsos, empatía, manejo de la ira, etc…En resumen, los programas de intervención son una manera eficaz para trabajar con estas personas y reeducar sus valores y mejorar su conducta problemática.

En conclusión cabe reflexionar sobre esta problemática que algunos países como España está muy normalizada. ¿Es saludable para los niños que las corridas de toros sean definidos como un acto cultural y televisados? ¿Faltan campañas de sensibilización? ¿Habría menos delitos violentos si el maltrato animal fuera perseguido y criticado?